domingo, 30 de julio de 2017

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 8, 28-30



Hermanos:
Sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de los que lo aman, de aquéllos que Él llamó según su designio.
En efecto, a los que Dios conoció de antemano, los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo, para que Él fuera el Primogénito entre muchos hermanos; y a los que predestinó, también los llamó; y a los que llamó, también los justificó; y a los que justificó, también los glorificó.

Palabra de Dios.


Hermanos: sabemos que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien.  Es maravilloso ver cómo a algunas personas todo les sirve para el bien, lo mismo la salud que la enfermedad, la abundancia que la escasez, la suerte o la desgracia. Son personas que ven en todo el designio de Dios para sus vidas. Lo único importante para ellas es ser fieles a la voluntad de Dios, ofrecer a Dios con humildad y agradecimiento su realidad de cada momento. Son personas de una profunda fe en Dios y de una gran confianza en su misericordia. Todo lo que les pasa a ellas lo interpretan como un medio para crecer en santidad. Esto no les hace personas blandas o descuidadas, sino todo lo contrario: son personas sacrificadas, generosas, y siempre dispuestas a hacer el bien a los demás. No buscan exclusivamente su propio bien, sino que siempre están dispuestas a ponerse al servicio de las personas que les necesitan. En fin, que son personas que viven ya en el Reino de Dios, porque han dejado todo para seguir a Jesús.

Gabriel González del Estal

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