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LA TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR / Fiesta

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  Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo       17, 1-9 Jesús tomó a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los llevó aparte a un monte elevado. Allí se transfiguró en presencia de ellos: su rostro resplandecía como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la luz. De pronto se les aparecieron Moisés y Elías, hablando con Jesús. Pedro dijo a Jesús: «Señor, ¡qué bien estamos aquí! Si quieres, levantaré aquí mismo tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías». Todavía estaba hablando, cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y se oyó una voz que decía desde la nube: «Este es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta mi predilección: escúchenlo». Al oír esto, los discípulos cayeron con el rostro en tierra, llenos de temor. Jesús se acercó a ellos y, tocándolos, les dijo: «Levántense, no tengan miedo». Cuando alzaron los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús solo. Mientras bajaban del monte, Jesús les ordenó: «No h...

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 11, 27-28 / Dedicación de la basílica de Santa María

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  Jesús estaba hablando y una mujer levantó la voz en medio de la multitud y le dijo: «¡Feliz el vientre que te llevó y los pechos que te amamantaron!»     Jesús le respondió: «Felices más bien los que escuchan la Palabra de Dios y la practican». Palabra del Señor. En este breve diálogo, una mujer expresa su admiración por Jesús elogiando a su Madre. Sin embargo, Jesús no rechaza ese elogio a María, sino que revela cuál es la verdadera grandeza de ella: haber escuchado la Palabra de Dios y haberla vivido con fidelidad . María es bienaventurada no solamente por haber dado a luz al Hijo de Dios, sino porque respondió con un generoso "Hágase en mí según tu palabra" . Su vida fue una entrega constante a la voluntad del Padre. Jesús nos invita a comprender que la santidad no está reservada a unos pocos. Cada bautizado puede alcanzar la verdadera felicidad cuando abre el corazón a la Palabra, la acoge con fe y la convierte en obras concretas de amor, servicio, perdón y miseri...

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 15, 1-2. 10-14

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Unos fariseos y escribas de Jerusalén se acercaron a Jesús y le dijeron: «¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de nuestros antepasados y no se lavan las manos antes de comer?» Jesús llamó a la multitud y le dijo: «Escuchen y comprendan. Lo que mancha al hombre no es lo que entra por la boca, sino lo que sale de ella». Entonces se acercaron los discípulos y le dijeron: «¿Sabes que los fariseos se escandalizaron al oírte hablar así?». Él les respondió: «Toda planta que no haya plantado mi Padre celestial, será arrancada de raíz. Déjenlos: son ciegos que guían a otros ciegos. Pero si un ciego guía a otro, los dos caerán en un pozo». Palabra del Señor. En este Evangelio, los fariseos cuestionan a Jesús porque sus discípulos no siguen algunas tradiciones externas de purificación. Jesús aprovecha esa situación para enseñar una verdad fundamental: lo que verdaderamente hace puro o impuro al ser humano nace del corazón . El Señor nos invita a no quedarnos solo en las apariencias ni...

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 14, 13-21

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Al enterarse de la muerte de Juan el Bautista, Jesús se alejó en una barca a un lugar desierto para estar a solas. Apenas lo supo la gente, dejó las ciudades y lo siguió a pie. Cuando desembarcó, Jesús vio una gran muchedumbre y, compadeciéndose de ella, sanó a los enfermos. Al atardecer, los discípulos se acercaron y le dijeron: «Este es un lugar desierto y ya se hace tarde; despide a la multitud para que vaya a las ciudades a comprarse alimentos». Pero Jesús les dijo: «No es necesario que se vayan, denles de comer ustedes mismos». Ellos respondieron: «Aquí no tenemos más que cinco panes y dos pescados». «Tráiganmelos aquí», les dijo. Y después de ordenar a la multitud que se sentara sobre el pasto, tomó los cinco panes y los dos pescados, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes, los dio a sus discípulos, y ellos los distribuyeron entre la multitud. Todos comieron hasta saciarse y con los pedazos que sobraron se llenaron doce canastas. Los que comieron...

BOLETIN PARROQUIAL AGOSTO 26

  BOLETIN PARROQUIAL AGOSTO 26 by Pato

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 14, 13-21

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      Jesús se alejó en una barca a un lugar desierto para estar a solas. Apenas lo supo la gente, dejó las ciudades y lo siguió a pie. Cuando desembarcó, Jesús vio una gran muchedumbre y, compadeciéndose de ella, sanó a los enfermos.     Al atardecer, los discípulos se acercaron y le dijeron: «Este es un lugar desierto y ya se hace tarde; despide a la multitud para que vaya a las ciudades a comprarse alimentos».     Pero Jesús les dijo: «No es necesario que se vayan, denles de comer ustedes mismos».     Ellos respondieron: «Aquí no tenemos más que cinco panes y dos pescados».     «Tráiganmelos aquí», les dijo.     Y después de ordenar a la multitud que se sentara sobre el pasto, tomó los cinco panes y los dos pescados, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes, los dio a sus discípulos, y ellos los distribuyeron entre la multitud.     Todos comieron hasta saciarse y con los pedazos...

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 14, 1-12

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La fama de Jesús llegó a oídos del tetrarca Herodes, y él dijo a sus allegados: «Este es Juan el Bautista; ha resucitado de entre los muertos, y por eso se manifiestan en él poderes milagrosos». Herodes, en efecto, había hecho arrestar, encadenar y encarcelar a Juan, a causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe, porque Juan le decía: «No te es lícito tenerla». Herodes quería matarlo, pero tenía miedo del pueblo, que consideraba a Juan un profeta. El día en que Herodes festejaba su cumpleaños, su hija, también llamada Herodías, bailó en público, y le agradó tanto a Herodes que prometió bajo juramento darle lo que pidiera. Instigada por su madre, ella dijo: «Tráeme aquí sobre una bandeja la cabeza de Juan el Bautista». El rey se entristeció, pero a causa de su juramento y por los convidados, ordenó que se la dieran y mandó decapitar a Juan en la cárcel. Su cabeza fue llevada sobre una bandeja y entregada a la joven, y esta la presentó a su madre. Los discípulos de Juan recogieron e...