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Viviendo la Palabra / Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 9, 32-38

      Le presentaron a Jesús un mudo que estaba endemoniado. El demonio fue expulsado y el mudo comenzó a hablar. La multitud, admirada, comentaba: «Jamás se vio nada igual en Israel».     Pero los fariseos decían: «El expulsa a los demonios por obra del Príncipe de los demonios».     Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y sanando todas las enfermedades y dolencias. Al ver a la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor.     Entonces dijo a sus discípulos: «La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha». Palabra del Señor. "La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos." En este pasaje, Jesús realiza la curación de un hombre que no podía hablar porque estaba poseído por un demonio. Mientras muchos quedan admirados por ...

Viviendo la Palabra / Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 9, 18-26

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      Se presentó a Jesús un alto jefe y, postrándose ante Él, le dijo: «Señor, mi hija acaba de morir, pero ven a imponerle tu mano y vivirá.» Jesús se levantó y lo siguió con sus discípulos.     Entonces se le acercó por detrás una mujer que padecía de hemorragias desde hacía doce años, y le tocó los flecos de su manto, pensando: «Con sólo tocar su manto, quedaré sana.» Jesús se dio vuelta, y al verla, le dijo: «Ten confianza, hija, tu fe te ha salvado.» Y desde ese instante la mujer quedó sana.     Al llegar a la casa del jefe, Jesús vio a los que tocaban música fúnebre y a la gente que gritaba, y dijo: «Retírense, la niña no está muerta, sino que duerme.» Y se reían de Él. Cuando hicieron salir a la gente, Él entró, la tomó de la mano, y ella se levantó. Y esta noticia se divulgó por aquella región. Palabra del Señor. ¡Ánimo, hija! Tu fe te ha salvado."   En este Evangelio, san Mateo nos presenta dos milagros unidos por un mismo mensaje: la fe...

Viviendo la Palabra / Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 9, 14-17

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    Se acercaron los discípulos de Juan Bautista y le dijeron: «¿Por qué tus discípulos no ayunan, como lo hacemos nosotros y los fariseos?»     Jesús les respondió: «¿Acaso los amigos del esposo pueden estar tristes mientras el esposo está con ellos? Llegará el momento en que el esposo les será quitado, y entonces ayunarán.     Nadie usa un pedazo de género nuevo para remendar un vestido viejo, porque el pedazo añadido tira del vestido y la rotura se hace más grande.     Tampoco se pone vino nuevo en odres viejos, porque los odres revientan, el vino se derrama y los odres se pierden. ¡No, el vino nuevo se pone en odres nuevos, y así ambos se conservan!» Palabra del Señor. ¿Estoy dispuesto a dejar que Jesús renueve mi manera de pensar, de amar y de vivir?  En aquel tiempo, los discípulos de Juan le preguntan a Jesús por qué ellos y los fariseos ayunan, mientras que sus discípulos no lo hacen. Jesús responde con una imagen sencilla: no se pued...

"BOLETIN PARROQUIAL / JULIO 26"

  BOLETIN PARROQUIAL / JULIO 26 by Pato

Viviendo la Palabra / Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 9, 1-8

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  Jesús subió a la barca, atravesó el lago y regresó a su ciudad. Entonces le presentaron a un paralítico tendido en una camilla. Al ver la fe de esos hombres, Jesús dijo al paralítico: «Ten confianza, hijo, tus pecados te son perdonados.» Algunos escribas pensaron: «Este hombre blasfema.» Jesús, leyendo sus pensamientos, les dijo: «¿Por qué piensan mal? ¿Qué es más fácil decir: "Tus pecados te son perdonados", o "Levántate y camina"? Para que ustedes sepan que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados -dijo al paralítico- levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.» Él se levantó y se fue a su casa. Al ver esto, la multitud quedó atemorizada y glorificaba a Dios por haber dado semejante poder a los hombres. Palabra del Señor. "¡Ánimo, hijo!, tus pecados te son perdonados." Este pasaje nos invita a preguntarnos: ¿qué parálisis hay en mi vida? Tal vez sea el miedo, el rencor, la falta de esperanza, el pecado o la indiferenci...

Viviendo la Palabra / Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 8, 28-34

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Cuando Jesús llegó a la otra orilla, a la región de los gadarenos, fueron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros. Eran tan feroces, que nadie podía pasar por ese camino. Y comenzaron a gritar: «¿Que quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí para atormentarnos antes de tiempo?» A cierta distancia había una gran piara de cerdos paciendo. Los demonios suplicaron a Jesús: «Si vas a expulsarnos, envíanos a esa piara.» Él les dijo: «Vayan.» Ellos salieron y entraron en los cerdos: estos se precipitaron al mar desde lo alto del acantilado, y se ahogaron. Los cuidadores huyeron y fueron a la ciudad para llevar la noticia de todo lo que había sucedido con los endemoniados. Toda la ciudad salió al encuentro de Jesús y, al verlo, le rogaron que se fuera de su territorio. Palabra del Señor. Este Evangelio nos recuerda que no existe esclavitud de la que Cristo no pueda liberarnos . Tal vez nosotros no vivimos una posesión como la que relata el Evangelio, pero sí podem...

Viviendo la Palabra / Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 8, 23-27

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  Jesús subió a la barca y sus discípulos lo siguieron. De pronto se desató en el mar una tormenta tan grande, que las olas cubrían la barca. Mientras tanto, Jesús dormía. Acercándose a Él, sus discípulos lo despertaron, diciéndole: «¡Sálvanos, Señor, nos hundimos!» Él les respondió: «¿Por qué tienen miedo, hombres de poca fe?» Y levantándose, increpó al viento y al mar, y sobrevino una gran calma. Los hombres se decían entonces, llenos de admiración: «¿Quién es este, que hasta el viento y el mar le obedecen?» Palabra del Señor.   "¿Por qué tienen miedo, hombres de poca fe?" ¿Cuántas veces nosotros también sentimos que las tormentas de la vida nos superan? Las dificultades familiares, la enfermedad, las preocupaciones económicas, las pérdidas o las incertidumbres pueden hacernos pensar que Dios está lejos o que no escucha nuestro clamor. Sin embargo, este Evangelio nos recuerda que Jesús está siempre en nuestra barca , aunque a veces parezca guardar silencio. Antes de calmar...