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Vivir la Palabra /Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 8, 1-4

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  Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo       8, 1-4 Cuando Jesús bajó de la montaña, lo siguió una gran multitud. Entonces un leproso fue a postrarse ante Él y le dijo: «Señor, si quieres, puedes purificarme.» Jesús extendió la mano y lo tocó, diciendo: «Lo quiero, queda purificado.» Y al instante quedó purificado de su lepra. Jesús le dijo: «No se lo digas a nadie, pero ve a presentarse al sacerdote y entrega la ofrenda que ordenó Moisés para que les sirva de testimonio.» Palabra del Señor.   ¿Cuáles son nuestras "lepras"? En este pasaje del Evangelio encontramos a un hombre leproso que, con una profunda humildad y una gran confianza, se acerca a Jesús y le dice: «Señor, si quieres, puedes purificarme» . No exige un milagro ni reclama un derecho; simplemente pone su vida en las manos del Señor. Jesús responde con un gesto que sorprende: lo toca . En una sociedad donde los leprosos eran rechazados y considerados impuros, ese contacto era u...

Con alegría comenzamos el primer día del Triduo en honor de nuestro Santo Patrono. Jueves 24 de junio

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Vivir la Palabra / Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 7, 21-29

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Jesús dijo a sus discípulos: «No son los que me dicen: "Señor, Señor", los que entrarán en el Reino de los Cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que está en el cielo. Muchos me dirán en aquel día: "Señor, Señor, ¿acaso no profetizamos en tu Nombre? ¿No expulsamos a los demonios e hicimos muchos milagros en tu Nombre?" Entonces Yo les manifestaré: "Jamás los conocí; apártense de mí, ustedes, los que hacen el mal." Así, todo el que escucha las palabras que acabo de decir y las pone en práctica, puede compararse a un hombre sensato que edificó su casa sobre roca. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa; pero esta no se derrumbó porque estaba construida sobre roca. Al contrario, el que escucha mis palabras y no las practica, puede compararse a un hombre insensato, que edificó su casa sobre arena. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa: es...

Libro aniversario / 100 años de Fe y Comunidad

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SOLEMNIDAD NACIMIENTO DE SAN JUAN BAUTISTA

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  Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas       1, 57-66. 80 Cuando llegó el tiempo en que Isabel debía ser madre, dio a luz un hijo. Al enterarse sus vecinos y parientes de la gran misericordia con que Dios la había tratado, se alegraban con ella. A los ocho días, se reunieron para circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre; pero la madre dijo: «No, debe llamarse Juan». Ellos le decían: «No hay nadie en tu familia que lleve ese nombre». Entonces preguntaron por señas al padre qué nombre quería que le pusieran. Este pidió una pizarra y escribió: «Su nombre es Juan». Todos quedaron admirados. Y en ese mismo momento, Zacarías recuperó el habla y comenzó a alabar a Dios. Este acontecimiento produjo una gran impresión entre la gente de los alrededores, y se lo comentaba en toda la región montañosa de Judea. Todos los que se enteraron guardaban este recuerdo en su corazón y se decían: «¿Qué llegará a ser este niño?» Porque la mano d...

Palabra de Vida / Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 7, 1-5

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  Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo       7, 1-5 Jesús dijo a sus discípulos: No juzguen, para no ser juzgados. Porque con el criterio con que ustedes juzguen se los juzgará, y la medida con que midan se usará para ustedes. ¿Por qué te fijas en la paja que está en el ojo de tu hermano y no adviertes la viga que está en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: «Deja que te saque la paja de tu ojo», si hay una viga en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano. Palabra del Señor. En este Evangelio, Jesús nos invita a mirar primero nuestro propio corazón antes de señalar los errores de los demás. Con una imagen muy clara, habla de quien quiere sacar la astilla del ojo de su hermano sin darse cuenta de que tiene una viga en el suyo. De este modo, nos enseña que es fácil ver las faltas ajenas, pero mucho más difícil reconocer las propias. Jesús no nos pide que ignoremos el...