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V Domingo del tiempo ordinario Año litúrgico 2025 - 2026 - (Ciclo A)

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  Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo       5, 13-16     Jesús dijo a sus discípulos:     Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se la volverá a salar? Ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los hombres.     Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una montaña. Y no se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón, sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que están en la casa.     Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo. Palabra del Señor.  Sal y Luz: Una vocación de utilidad 1. La Sal de la Tierra: Preservar y dar sabor En tiempos de Jesús, la sal era preciosa. Servía para conservar los alimentos (evitar que se pudrieran) y para dar sabor. La reflexión: Co...

Orando con la Palabra / sábado 7 de febrero

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  Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos       6, 30-34     Al regresar de su misión, los Apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les dijo: «Vengan ustedes solos a un lugar desierto, para descansar un poco.» Porque era tanta la gente que iba y venía, que no tenían tiempo ni para comer.     Entonces se fueron solos en la barca a un lugar desierto. Al verlos partir, muchos los reconocieron, y de todas las ciudades acudieron por tierra a aquel lugar y llegaron antes que ellos.     Al desembarcar, Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció de ella, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato. Palabra del Señor. “Vengan ustedes solos a un lugar desierto”. Los apóstoles regresan de la misión y se reúnen con Jesús para contarle todo lo que habían hecho. Él los escucha y, viendo su cansancio, los invita a descansar: “Vengan ustedes sol...

Orando con la Palabra / viernes 6 de febrero de 2026

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  Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos       6, 14-29     El rey Herodes oyó hablar de Jesús, porque su fama se había extendido por todas partes. Algunos decían: «Juan el Bautista ha resucitado, y por eso se manifiestan en él poderes milagrosos» Otros afirmaban: «Es Elías.» Y otros: «Es un profeta como los antiguos.» Pero Herodes, al oír todo esto, decía: «Este hombre es Juan, a quien yo mandé decapitar y que ha resucitado.»     Herodes, en efecto, había hecho arrestar y encarcelar a Juan a causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe, con la que se había casado. Porque Juan decía a Herodes: «No te es lícito tener a la mujer de tu hermano.» Herodías odiaba a Juan e intentaba matarlo, pero no podía, porque Herodes lo respetaba, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo protegía. Cuando lo oía, quedaba perplejo, pero lo escuchaba con gusto.     Un día se presentó la ocasión favorable. Herodes ...

Orando con la Palabra / Jueves 5 de febrero

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  Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos       6, 7-13     Jesús llamó a los Doce y los envió de dos en dos, dándoles poder sobre los espíritus impuros.     Y les ordenó que no llevaran para el camino más que un bastón; ni pan, ni alforja, ni dinero; que fueran calzados con sandalias y que no tuvieran dos túnicas. Les dijo: «Permanezcan en la casa donde les den alojamiento hasta el momento de partir. Si no los reciben en un lugar y la gente no los escucha, al salir de allí, sacudan hasta el polvo de sus pies, en testimonio contra ellos.»     Entonces fueron a predicar, exhortando a la conversión; expulsaron a muchos demonios y sanaron a numerosos enfermos, ungiéndolos con óleo. Palabra del Señor. "Los llamó y los envió" Jesús llama a los Doce y los envía de dos en dos, dándoles autoridad y confiándoles la misión. No los envía cargados de seguridades materiales, sino con lo esencial: la Palabra, la fe ...

Orando con la Palabra / Miércoles 4 de febrero de 2026

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  Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos      6, 1-6     Jesús se dirigió a su pueblo, seguido de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, comenzó a enseñar en la sinagoga, y la multitud que lo escuchaba estaba asombrada y decía: «¿De dónde saca todo esto? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada y esos grandes milagros que se realizan por sus manos? ¿No es acaso el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago, de José, de Judas y de Simón? ¿Y sus hermanas no viven aquí entre nosotros?» Y Jesús era para ellos un motivo de escándalo.     Por eso les dijo: «Un profeta es despreciado solamente en su pueblo, en su familia y en su casa.» Y no pudo hacer allí ningún milagro, fuera de sanar a unos pocos enfermos, imponiéndoles las manos. Y Él se asombraba de su falta de fe.     Jesús recorría las poblaciones de los alrededores, enseñando a la gente. Palabra del Señor. “Despreciado solo por su pueblo” Jesús v...

Cada 3 de febrero se celebra a San Blas, protector de los enfermos y patrono de los otorrinolaringólogos

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  San Blas de Sebaste (... - 316), mártir, patrono de quienes padecen enfermedades o afecciones a la garganta, así como de los otorrinolaringólogos. Ejerció la medicina de su tiempo, y está incluido en el grupo de los ‘catorce santos auxiliadores’ de la Iglesia Católica (estos son llamados así porque se les considera eficaces intercesores contra determinados males del cuerpo o del alma).

Orando con la Palabra / Martes 3 de febrero de 2026

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  Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos       5, 21-43     Cuando Jesús regresó en la barca a la otra orilla, una gran multitud se reunió a su alrededor, y Él se quedó junto al mar. Entonces llegó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y al verlo, se arrojó a sus pies, rogándole con insistencia: «Mi hijita se está muriendo; ven a imponerle las manos, para que se save y viva.» Jesús fue con él y lo seguía una gran multitud que lo apretaba por todos lados.     Se encontraba allí una mujer que desde hacía doce años padecía de hemorragias. Había sufrido mucho en manos de numerosos médicos y gastado todos sus bienes sin resultado; al contrario, cada vez estaba peor. Como había oído hablar de Jesús, se le acercó por detrás, entre la multitud, y tocó su manto, porque pensaba: «Con sólo tocar su manto quedaré sanada.» Inmediatamente cesó la hemorragia, y ella sintió en su cuerpo que estaba sanada de su mal.  ...