sábado, 2 de enero de 2016

Lectio: Sábado, 2 Enero, 2016

 Tiempo de Navidad

1) Oración inicial
Dios todopoderoso: que tu Salvador, luz de redención que surge en el cielo, amanezca también en nuestros corazones y los renueva siempre. Por nuestro Señor. Amen.

2) Lectura
Del santo Evangelio según Juan 1,19-28
Y este fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a preguntarle: «¿Quién eres tú?» Él confesó, y no negó; confesó: «Yo no soy el Cristo.» Y le preguntaron: «¿Qué pues?; ¿Eres tú Elías?» Él dijo: «No lo soy».» - «¿Eres tú el profeta?» Respondió: «No.» Entonces le dijeron: «¿Quién eres, pues, para que demos respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?» Dijo él: «Yo soy la voz del que clama en el desierto:
Rectificad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías». Habían sido enviados por los fariseos. Y le preguntaron: «¿Por qué, pues, bautizas, si no eres tú el Cristo ni Elías ni el profeta?» Juan les respondió: «Yo bautizo con agua, pero en medio de vosotros está uno a quien no conocéis que viene detrás de mí, a quien yo no soy digno de desatarle la correa de su sandalia.» Esto ocurrió en Bethabara, al otro lado del Jordán, donde estaba Juan bautizando.

3) Reflexión
• El evangelio de hoy habla del testimonio de Juan Bautista. Los judíos enviaron a “sacerdotes y levitas” para interrogarlo. Asimismo, algunos años después, mandaron a algunas personas a que controlaran la actividad de Jesús (Mc 3,22). Hay una semejanza muy grande entre las respuestas de la gente respecto a Jesús y las preguntas que las autoridades hicieron a Juan. Jesús preguntó a los discípulos: “¿Quién dice la gente que yo soy?” Ellos respondieron: “Elías, Juan Bautista, Jeremías; algunos de los profetas” (cf. Mc 8,27-28). Las autoridades plantearon las mismas preguntas a Juan: “¿Quién eres: el Mesías, Elías, el Profeta?” Juan respondió citando al profeta Isaías: “Yo soy la voz del que grita en el desierto: preparad el camino al Señor”. Los otros tres evangelios tienen también la misma afirmación respecto de Juan: no es el Mesías, pero vino a preparar la llegada del Mesías. (cf. Mc 1,3; Mt 3,3; Lc 3,4). Los cuatro evangelios prestan una gran atención a la actividad y al testimonio de Juan Bautista. ¿Cuál es el motivo de esta insistencia de los evangelios en decir que Juan no es el Mesías?
• Juan Bautista había sido ejecutado por Herodes, alrededor del año 30. Pero hasta finales del siglo primero, época en la que fue escrito el Cuarto Evangelio, el liderazgo de Juan Bautista seguía siendo muy fuerte entre los judíos. Hasta después de su muerte la memoria de Juan seguía ejerciendo una gran influencia en la vida de fe de la gente. Era considerado como un profeta (Mc 11,32). Era el primer gran profeta que apareció después de siglos de ausencia de profetas. Muchos le consideraban como el Mesías. Cuando en los años 50, Pablo pasó por Efeso allí en Asia Menor, encontró a un grupo de personas que habían sido bautizadas en el nombre de Juan (cf. He 19,1-4). Por ello, era importante divulgar el testimonio de Juan Bautista quien afirmaba que no era el Mesías y apuntaba a Jesús como el Mesías. Y así Juan contribuía a irradiar mejor la Buena Noticia de Jesús.
• “¿Por qué bautizas entonces, si no eres el Cristo, ni Elías, ni el Profeta?” La respuesta de Juan es otra afirmación que apunta hacia Jesús como el Mesías: "Yo bautizo con agua, pero hay uno en medio de ustedes a quien no conocen. El viene detrás de mí, y yo no merezco soltarle la correa de la sandalia". Y un poco más adelante (Jn 1,33), Juan hace alusión a las profecías que anunciaban la efusión del Espíritu para los tiempos mesiánicos: “Verás el Espíritu bajar sobre aquel que ha de bautizar con el Espíritu Santo, y se quedará en él” (cf Is 11,1-9; Ez 36,25-27; Joel 3,1-2).

4) Para la reflexión personal
• ¿Ha habido en mi vida algún Juan Bautista que preparaba el camino a Jesús?
• Juan fue humilde: no se hizo mayor de lo que era en realidad. ¿Has sido bautista para alguien?

5) Oración final
Los confines de la tierra han visto
la salvación de nuestro Dios.
¡Aclama a Yahvé, tierra entera,
gritad alegres, gozosos, cantad! (Sal 98,3-4)

Lectura de la primera carta de san Juan 2, 22-28


Hijos míos:
¿Quién es el mentiroso,
sino el que niega que Jesús es el Cristo?
Ése es el Anticristo:
el que niega al Padre y al Hijo.
El que niega al Hijo no está unido al Padre;
el que reconoce al Hijo también está unido al Padre.

En cuanto a ustedes,
permanezcan fieles a lo que oyeron desde el principio:
de esa manera, permanecerán también
en el Hijo y en el Padre.
La promesa que Él nos hizo es ésta: la Vida eterna.
Esto es lo que quería escribirles
acerca de los que intentan engañarlos.
Pero la unción que recibieron de Él
permanece en ustedes,
y no necesitan que nadie les enseñe.
Y ya que esa unción los instruye en todo
y ella es verdadera y no miente,
permanezcan en Él,
como ella les ha enseñado.
Sí, permanezcan en Él, hijos míos,
para que cuando Él se manifieste,
tengamos plena confianza,
y no sintamos vergüenza ante Él
en el Día de su Venida.

Palabra de Dios.


Considerando a Jesús como si fuera sólo el recipiente del Hijo, a quien se le llama Cristo, algunos pensaron que Jesús sólo había sido un recipiente de paso del Hijo de Dios y que después Jesús fue abandonado a la muerte, pues el Cristo habría cumplido ya su misión y de nada le hubiese servido el haber subido a una dimensión superior para después volver a bajar, indignamente, a tomar la naturaleza humana de Jesús. Quienes así pensaban en el tiempo de Juan Apóstol, negaban la resurrección o el que Jesús hubiese tenido realmente una naturaleza humana como la nuestra. A nuestro Salvador nosotros le llamamos Jesucristo. Nosotros, junto con Él, hemos recibido la unción del Espíritu Santo; y esa unción (crisma) permanece en nosotros y nos conduce, como personas humanas, hacia la salvación, pues jamás dejaremos de ser hijos de Dios y lo veremos tal cual es con nuestra naturaleza . Quien rechaza a Cristo rechaza al Padre; y a pesar de estar bautizado y ungido por el Espíritu Santo, está rechazando la salvación. Permanezcamos en Jesucristo, para que al final logremos, junto con Él, la vida eterna; pues de lo contrario seríamos confundidos eternamente.

SALMO RESPONSORIAL 97, 1-4



R.    ¡El Señor manifestó su victoria!

Canten al Señor un canto nuevo,
porque Él hizo maravillas:
su mano derecha y su santo brazo
le obtuvieron la victoria. R.


El Señor manifestó su victoria,
reveló su justicia a los ojos de las naciones:
se acordó de su amor y su fidelidad
en favor del pueblo de Israel. R.


Los confines de la tierra han contemplado
el triunfo de nuestro Dios.
Aclame al Señor toda la tierra,
prorrumpan en cantos jubilosos. R.

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 1, 19-28



Éste es el testimonio que dio Juan, cuando los judíos enviaron sacerdotes y levitas desde Jerusalén, para preguntarle:
«¿Quién eres tú?»
Él confesó y no lo ocultó, sino que dijo claramente:
«Yo no soy el Mesías».
«¿Quién eres, entonces?», le preguntaron: «¿Eres Elías?»
Juan dijo: «No».
«¿Eres el Profeta?»
«Tampoco», respondió.
Ellos insistieron:
«¿Quién eres, para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?»
Y él les dijo:
«Yo soy una voz que grita en el desierto:
Allanen el camino del Señor,
como dijo el profeta Isaías».
Algunos de los enviados eran fariseos, y volvieron a preguntarle:
«¿Por qué bautizas, entonces, si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?»
Juan respondió:
«Yo bautizo con agua, pero en medio de ustedes hay alguien al que ustedes no conocen: Él viene después de mí, y yo no soy digno de desatar la correa de su sandalia».
Todo esto sucedió en Betania, al otro lado del Jordán, donde Juan bautizaba.

Palabra del Señor.



¿Qué me quieres decir, Señor? ¿Cómo puedo hacer realidad este evangelio en mi vida?

A. En medio de vosotros hay uno que no conocéis. El Hijo de Dios ha plantado su tienda entre nosotros y no acabamos de darnos cuenta. Hay que abrir los ojos del corazón para descubrirle en nosotros mismos, en las personas que viven a nuestro alrededor, en cada acontecimiento de la vida, más o menos importantes.

Señor, Tú eres Enmanuel, Dios-con-nosotros,
Plantaste tu tienda en esta tierra hace 2000 años
y no la has levantado ni la levantarás jamás.
Vives en nuestras casas, calles y veredas.
Eres el Dios humano, cercano, solidario, íntimo,
que haces posible lo imposible con la fuerza de tu amor.

Señor, danos la mirada de fe de Juan Bautista,
para descubrirte y reconocerte en la vida,
en mis gozos y esperanzas, en mis tristezas y angustias,
en los gozos y esperanzas, las tristezas y angustias
de los que sufren y de todas las personas.
Qué sepamos verte y oírte, sentirte y tocarte.

Señor, danos la valentía de Juan Bautista,
para gritar con palabras y obras de amor:
“en medio de vosotros hay uno que no conocéis”;
para que sepamos mostrar tu presencia,
a quienes te buscan a ciegas y no te encuentran,
a los que te necesitan, aunque no lo reconozcan.

Señor, gracias por compartir nuestra vida,
gracias porque quieres encontrarte con nosotros,
gracias por la alegría de anunciar a otros tu presencia.

-----------------------

Cuando menos lo esperas
Dios toma la iniciativa
y, estemos preparados o no,
se cuela en nuestra vida
por la puerta delantera o la trasera.

Cuando menos lo esperas
alguien te mira y saluda,
y te entrega tanta vida y vida
que te embarazas, sin que te fuerce,
y cambia tu suerte para siempre.

Cuando menos lo esperas
encuentras la ternura y las caricias
que sueñas y demandas día a día;
y, muchas veces, quien te las regala
sufre, llora y camina con heridas.

Cuando menos lo esperas
descubres niños sin horizonte,
emigrantes en paro y sin papeles,
pateras que surcan los mares,
y un mundo de pobres, casi ausentes.

Cuando menos lo esperas
Dios entra en nuestra historia
por los reversos y las fronteras,
toma el nombre de Emanuel
y anhela nuestra presencia.

Y cuando lo esperas con ansia
y ternura, como estos días,
también Dios busca tu compañía
como buscó a José y María,
y gozas embarazos y partos de vida.

Florentino Ulibarri


B. Como el Bautista estamos llamados a anunciar la presencia de Dios en el mundo. Dios está, está siempre, hasta en las circunstancias más adversas, más difíciles, aunque nos cueste encontrarlo. Sólo cuando nosotros lo descubramos, lo podremos anunciar a otros.
     "Dame Señor una mirada atenta y profunda"
     "Dame sabiduría para anunciarte"

C. Para anunciar la presencia de Dios en el mundo, tenemos que actuar y hablar como lo hace Dios desde Belén: desde la pobreza, la humildad, la ternura, la sencillez, el amor... ¿que le dices a Dios?
 

San Basilio San Gregorio de Nacianzo


Jesus en la CruzPerteneció a una familia de santos. Su abuelo murió mártir en la persecución. La abuela fue Santa Macrina. La mamá: Santa Amelia. La hermana también fue santa. Sus hermanos San Pedro obispo de Sebaste y San Gregorio Niceno. Su mejor amigo San Gregorio Nacianceno (el otro santo que se celebra este día).
Basilio significa: "Rey". Nació en Cesarea de Turquía el año 329. Estudió en Atenas y Constantinopla.
Al ver que su hermana Santa Macrina había fundado un monasterio de monjas y que éstas progresaban mucho en santidad, Basilio se fue a Egipto a aprender de los monjes del desierto el modo de vivir como monje, en soledad; y al volver de allá se hizo monje y redactó sus famosas "Constituciones" que son la primera Regla de vida que se escribió para los religiosos. En ellas enseña cómo vivir en oración, estudio, buenas lecturas y trabajos manuales en un monasterio y cómo hacerse santo en la vida religiosa. En esas "Constituciones" se han basado los más famosos fundadores de Comunidades para redactar los Reglamentos de sus Congregaciones.
Basilio fue elegido Arzobispo de Cesarea, y el delegado del gobierno quiso hacerle renegar de la fe. Varios habían renegado por miedo. Pero nuestro santo le respondió: ¿Qué me vas a poder quitar si no tengo casas ni bienes, pues todo lo repartí entre los pobres? ¿Acaso me vas a atormentar? Es tan débil mi salud que no resistiré ni un día de tormentos sin morir y no podrás seguir atormentándome. ¿Que me vas a desterrar? A cualquier sitio a donde me destierres, allá estará Dios, y donde esté Dios, allí es mi patria, y allí me sentiré contento… El gobernador le respondió admirado: "Jamás nadie me había contestado así". Y Basilio añadió: "Es que jamás te habías encontrado con un obispo". El gobernante no se atrevió a castigarlo porque le pareció que era un gran santo, y porque todo el pueblo lo veneraba inmensamente.
Por su oratoria maravillosa, por sus admirables escritos y por las muchísimas obras que hizo en favor del pueblo, fue llamado "Basilio el Grande". Era amado por cristianos, judíos y paganos. San Gregorio decía: "Cada vez que leo un escrito de Basilio, siento que el Espíritu Santo transforma mi alma". Sus escritos tienen lo que se llama "Unción", o sea la cualidad especial de que conmueven al que los lee.
Además de su arrebatadora elocuencia, Basilio tenía una asombrosa actividad en favor de los necesitados. Fue al primero que se le ocurrió fundar por allí un Hospital para pobres y un ancianato. Todo, todo lo que llegaba lo regalaba a los necesitados.
Estudió mucho la Biblia y sus sermones están llenos de frases de la Sagrada Escritura. Y era especializado en filosofía y en literatura y así sus escritos están redactados de una manera muy sabia y agradable.
Se conservan unas 365 cartas suyas, muy hermosas y de provechosa lectura para el alma.
Su pensamiento dominante después del amor a Dios, era ayudar y hacer que otros ayudaran a los pobres. De San Basilio son aquellas famosas palabras: "Óyeme cristiano que no ayudas al pobre: tú eres un verdadero ladrón. El pan que no necesitas le pertenece al hambriento. Los vestidos que ya no usas le pertenecen al necesitado. El calzado que ya no empleas le pertenece al descalzo. El dinero que gastas en lo que no es necesario es un robo que le estás haciendo al que no tiene con que comprar lo que necesita. Si pudiendo ayudar no ayudas, eres un verdadero ladrón".
Trabajaba y escribía sin cesar. La gente decía: "El obispo Basilio predica a todas horas: en las misas, en las reuniones, en las catequesis, y cuando no está hablando con sus labios, está predicando con las buenas obras que hace en favor de los demás".
Y eso a pesar de la salud tan débil que tenía. Sufría de hepatitis, la cual no le permitía casi alimentarse, hasta tal punto que su piel llegó a tocar sus huesos.
Murió el 1o. De Enero del año 379 cuando sólo tenía 49 años y fue sepultado el 2 de enero, en medio de un gentío tan grande y unos lloros tan impresionantes como nunca se habían presenciado en aquella ciudad capital.
Todos sus escritos y sus sermones tiene por fin hacer que la gente ame más a Dios y se vuelva más santa. Por eso es considerado como el primer escritor ascético del oriente (ascética es la ciencia que enseña a dominarse a sí mismo y a ser santo).
San Gregorio Niacianceno, Arzobispo de Constantinopla, dijo en su discurso el día del entierro: "Basilio santo, nació entre los santos. Basilio pobre vivió pobre entre los pobres. Basilio, hijo de mártires sufrió como un mártir. Basilio predicó siempre con sus labios, y con sus buenos ejemplos y seguirá predicando siempre con sus escritos admirables".

San Basilio el Grande: ¡Ruega por nosotros!

San Gregorio de Nacianzo (329 – 390).
Jesus carga la CruzNace el año 329 de padres piadosos, en Capadocia. Su padre fue elegido obispo de la ciudad de Nacianzo y tuvo cuidado de que su hijo fuese educado en las mejores escuelas y academias de la antigüedad.
Casi diez años pasó Gregorio en Atenas como estudiante y allí cultivó una fiel amistad con Basilio y desarrolló, a la vez, su capacidad para la poesía, literatura y retórica. No cedió a la tentación de vivir entre la vanidad de oradores y filósofos, sino que promovió una profunda vida religiosa, junto con su amigo Basilio.
Al regresar a Nacianzo recibió el Bautismo de manos de su propio padre y, algo más tarde, el Orden sacerdotal para poder ayudarle en la pastoral de la diócesis. Como estaba vacante una diócesis en Asia Menor, su amigo Basilio, ya obispo lo promovió a la dignidad episcopal de esta sede. Gregorio no cumplió con este compromiso y huyó a la soledad de la vida de ermitaño.
Por su gran erudición teológica y sus claros conocimientos en la discutida cristología de los primeros siglos, fue escogido por el Concilio de Constantinopla del año 381 como obispo de esa metrópoli.
Su carácter, demasiado sensible, no soportó las dificultades de la administración de una diócesis. Por segunda vez, renunció a su cargo episcopal y se retiró a Arianz, donde se dedicó a la meditación de los misterios de Dios.
Cuando murió, en el año 390, nos dejó 44 sermones y 244 cartas, que tratan, en especial, sobre la verdadera divinidad del Espíritu Santo y la dignidad de la Virgen como Madre de Dios.
Su inspiración poética nos regaló unos cuatrocientos poemas. Sus sermones y escritos dejaron un tesoro de testimonio ortodoxo, en un tiempo de mucha confusión y lucha.
Con Basilio y el hermano menor de Basilio, que se llama Gregorio de Nisa, los tres recibieron el título de los "Tres capadocios".

viernes, 1 de enero de 2016

Lectio: Viernes, 1 Enero, 2016


Visita de los Pastores a Jesús y a su MadreLos marginados son preferidos por DiosLucas 2,16-21
1. Oración inicial
Señor Jesús, envía tu Espíritu, para que Él nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual Tú la has leído a los discípulos en el camino de Emaús. Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia, Tú les ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos dolorosos de tu condena y muerte. Así, la cruz, que parecía ser el final de toda esperanza, apareció para ellos como fuente de vida y resurrección.
Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Tu palabra nos oriente a fin de que también nosotros, como los discípulos de Emaús, podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y testimoniar a los otros que Tú estás vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo pedimos a Ti, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado tu Espíritu. Amén.
2. Lectura
a) Clave de lectura:
El motivo que mueve a José y a María a llegarse a Belén fue un censo impuesto por el emperador de Roma (Lc 2,17). Periódicamente, las autoridades romanas decretaban estos censos en las diversas regiones del inmenso imperio. Se trataba de controlar a la población y saber cuántas personas debían pagar los impuestos. Los ricos pagaban los impuestos sobre los terrenos y bienes que poseían. Los pobres por el número de hijos que tenían. A veces el impuesto total superaba el 50% del rédito de la persona.
En el evangelio de Lucas notamos una diferencia significativa entre el nacimiento de Jesús y el nacimiento de Juan Bautista. Juan nace en su casa, en su tierra, en medio de sus parientes y vecinos y es acogido por todos. (Lc 1,57-58). Jesús nace desconocido, fuera del ambiente familiar y de los vecinos, fuera de su tierra. “ No había puesto para ellos en el mesón”. Debió ser dejado en un pesebre (Lc 2,7).
Intentemos colocar y comentar nuestro texto (Lc 2,16-21) en el amplio contexto de la visita de los pastores (Lc 2,8-21). Durante la lectura tratemos de estar atento a lo que sigue: ¿Cuáles son las sorpresas y contrastes que aparecen en este texto?
b) Una división del texto para ayudarnos en la lectura:
Lucas 2,8-9: Los pastores en el campo, los primeros invitadosLucas 2,10-12: El primer anuncio de la Buena Noticia se hace a los pastoresLucas 2,13-14: La alabanza de los ángelesLucas 2,15-18: Los pastores van a Belén y cuentan la visión de los ángelesLucas 2,19-20: Comportamiento de María y de los pastores ante los hechosLucas 2, 21: La circuncisión del pequeño JesúsLucas 2,21: La circuncisión del pequeño Gesù
c) Texto:
8 Había en la misma comarca unos pastores, que dormían al raso y vigilaban por turno durante la noche su rebaño.9 Se les presentó el ángel del Señor, la gloria del Señor los envolvió en su luz y se llenaron de temor. 10 El ángel les dijo: «No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: Lucas 2,16-2111 os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor; 12 y esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.» 13 Y de pronto se juntó con el ángel una multitud del ejército celestial que alababa a Dios diciendo:
14 «Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes él se complace.»
15 Cuando los ángeles, dejándoles, se fueron al cielo, los pastores se decían unos a otros: «Vamos a Belén a ver lo que ha sucedido y el Señor nos ha manifestado.» 16 Fueron a toda prisa y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. 17 Al verlo, contaron lo que les habían dicho acerca de aquel niño; 18 y todos los que lo oyeron se maravillaban de lo que los pastores les decían. 19 María, por su parte, guardaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón. 20 Los pastores se volvieron glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto, tal como se les había dicho.
21 Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarle, se le puso el nombre de Jesús, el que le dio el ángel antes de ser concebido en el seno.
3. Un momento de silencio orante
para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida.
4. Algunas preguntas
para ayudarnos en la meditación y en la oración.
a) ¿Qué es lo que más te ha gustado en este texto? ¿Por qué?
b) ¿Cuáles son las sorpresas y contrastes que aparecen en el texto?
c) ¿De qué modo el texto enseña que el pequeño es el más grande en el cielo y el más pobre en la tierra?
d) ¿Cuáles son las conductas de María y de los pastores ante el Misterio de Dios que se les revela?
e) ¿Cuál es el mensaje que Lucas quiere comunicarnos por medio de estos detalles?
5. Para aquéllos que desean profundizar más en el tema
a) Contexto de entonces y de hoy
El texto de esta fiesta de la Madre de Dios (Lc 2,16-21) forma parte de la descripción más amplia del nacimiento de Jesús (Lc 2,1-7) y de la visita de los pastores (Lc 2,8-21). El ángel había anunciado el nacimiento del Salvador, dando una señal para reconocerlo: “Encontraréis un niño envuelto en pañales, y acostado en un pesebre”. Ellos esperaban al Salvador de todo un pueblo y deberán reconocerlo en un niño recién nacido, pobre, que yace entre dos animales. ¡Gran sorpresa!
El plan de Dios acontece de modo inesperado, lleno de sorpresa. Esto sucede hoy también. ¡Un niño pobre será el Salvador del mundo! ¿Te lo puedes creer?
b) Comentario del texto:
Lucas 2,8-9: Los primeros invitadosLos pastores eran personas marginadas, poco apreciadas. Vivían junto con los animales, separados del resto de la humanidad. A causa del contacto permanente con los animales eran considerados impuros. Nunca, nadie les hubiera invitado a visitar a un recién nacido. Pero precisamente a estos pastores aparece el Ángel del Señor para transmitirle la gran noticia del nacimiento de Jesús. Ante la aparición de los ángeles ellos se llenan de temor.
Lucas 2,10-12: El primer anuncio de la Buena NuevaLa primera palabra del ángel es: ¡No temáis! La segunda es: ¡Gozo para todo el pueblo! La tercera es: ¡Hoy! Para enseguida dar tres nombres como queriéndonos indicar quien es Jesús: ¡Salvador, Cristo y Señor! ¡Salvador es aquél que libera a todos de todo lo que les ata! A los gobernantes de aquel tiempo les gustaba usar el título de Salvador. Ellos mismos se atribuían el título de Soter = Salvador). Cristo significa ungido o mesías. En el Viejo Testamento éste era el título que se le daba a los reyes y a los profetas. Era también el título del futuro Mesías que cumpliría las promesas de Dios con respecto al pueblo. Esto significa que el recién nacido, que yace en un pesebre, viene a realizar la esperanza del pueblo. ¡Señor era el nombre que se daba a Dios mismo! Aquí tenemos los tres títulos más grandes que se pueda imaginar. A partir de este anuncio del nacimiento de Jesús Salvador Cristo Señor, imagínate alguno con una categoría más elevada. El ángel te dice: “¡Atención! Te doy esta señal de reconocimiento: encontrarás a un niño en un pesebre, en medio de los pobres!” ¿Tú lo creerías? ¡El modo como Dios obra es diverso del nuestro!
Lucas 2,13-14: Alabanza de los ángeles: Gloria a Dios en lo más alto del cielo, Paz en la tierra a los hombres en quienes Él se complaceUna multitud de ángeles aparece y desciende del cielo. Es el cielo el que se plega sobre la tierra. Las dos frases del versículo resumen el proyecto de Dios, su plan. La primera dice qué sucede en el mundo de arriba: Gloria Dios en lo más alto del cielo. La segunda dice lo que sucederá en el mundo de aquí abajo: ¡Paz en la tierra a los hombres que Él ama! Si la gente pudiera experimentar lo que verdaderamente significa ser amados por Dios, todo cambiaría y la paz habitaría en la tierra. Y sería ésta la mayor gloria de Dios que vive en lo más alto.
Lucas 2, 15-18: Los pastores van hasta Belén y cuentan la visión de los ángelesLa Palabra de Dios no es un sonido producido por la boca. Es sobre todo ¡un acontecimiento! Los pastores dicen literalmente: “Vayamos a ver esta palabra que se ha verificado y que el Señor nos ha manifestado” En hebreo, la expresión DABAR puede significar al mismo tiempo palabra y cosa (acontecimiento), generado por la palabra. La palabra de Dios tiene fuerza creadora. Cumple lo que dice. En la creación dijo Dios: “¡Hágase la luz! ¡Y la luz se hizo!” (Gén 1,3). La palabra del ángel a los pastores es el acontecimiento del nacimiento de Jesús.
Lucas 2,19-20: Conducta de María y de los pastores ante los hechos, ante la palabraLucas añade enseguida que “ María conservaba estas palabras (acontecimientos) meditándolos en su corazón”. Son dos modos de percibir y acoger la Palabra de Dios: (i) Los pastores se levantan y van para ver los hechos y verificar en ellos la señal que se les había dado por el ángel, y después, vuelven a sus rebaños glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían visto y oído. (ii) María, por su parte, conservaba con cuidado todos los acontecimientos en la memoria y los meditaba en su corazón. Meditar las cosas significa rumiarlas e iluminarlas con la luz de la Palabra de Dios, para así llegar a entender mejor todo el significado para la vida.
Lucas 2,21: La circuncisión y el Nombre de JesúsDe acuerdo con una norma de la Ley, el pequeño Jesús es circuncidado el octavo día después de su nacimiento (cf Gén 17,12). La circuncisión era una señal de pertenencia al pueblo. Daba identidad a la persona. En esta ocasión cada niño recibía su nombre (cf Lc 1,59-63). El niño recibe el nombre de Jesús que le había sido dado por el ángel, antes de ser concebido. El ángel había dicho a José que el nombre del niño debía ser Jesús “él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mt 1,21). El nombre de Jesús es Cristo, que significa Ungido o Mesías. Jesús es el Mesías esperado. Un tercer nombre es Emmanuel, que significa Dios con nosotros (Mt 1,23). ¡El nombre completo es Jesús Cristo Emmanuel!
c) Ampliando informaciones:
María en el evangelio de Lucas
i) La función de los dos primeros capítulos del Evangelio de Lucas:
Se trata de dos capítulos bastantes conocidos, pero pocos profundizados. Lucas los escribe imitando los escritos del Viejo Testamento. Es como si estos dos capítulos fuesen los últimos del Viejo Testamento abriendo la puerta para la llegada del Nuevo Testamento. En estos capítulos nos hace sentir el perfume de un ambiente de ternura y alabanza. Del principio al fin, se alaba y canta la misericordia de Dios que, finalmente, viene a cumplir sus promesas. Lucas nos muestra cómo Jesús, cumple el Viejo Testamento iniciando el Nuevo Testamento. Y lo cumple a favor de los pobres, de los anawim, de aquéllos que sabrán esperar su venida: Isabel, Zacarías, José, Simeón, Ana , los pastores. Por esto, los dos primeros capítulos no son historia según el sentido que hoy le damos a la historia. Sirven mucho más como un espejo, en el que los destinatarios, los cristianos convertidos del paganismo, podían descubrir quién era Jesús y cómo había venido para realizar las profecías del Viejo Testamento, respondiendo a las más profundas aspiraciones del corazón humano. Era espejo también de lo que estaba acaeciendo en las comunidades del tiempo de Lucas. Las comunidades venidas del paganismo nacerán de las comunidades de los judíos convertidos. Pero ellos eran diferentes. El Nuevo Testamento no correspondía a lo que el Viejo Testamento imaginaba y esperaba. Era “la señal de contradicción” (Lc 2,34), causaba tensión y era fuente de muchos dolores. En la conducta de María, Lucas presenta un modelo de cómo las comunidades podían reaccionar y perseverar en el Nuevo.
ii) La clave de lectura:
En estos dos capítulos Lucas presenta a María como modelo para la vida de las comunidades. La clave nos viene dada en aquel episodio en la que una mujer del pueblo elogia a la madre de Jesús. Jesús modifica el elogio y dice : “Dichosos aquéllos que escuchan la palabra de Dios y la guardan” (Lc 11,27-28) Aquí está la grandeza de María. Es en el modo en el que María sabe referirse a la Palabra de Dios en el que las comunidades contemplan el modo más correcto de relacionarse con la Palabra de Dios: acogerla, encarnarla, vivirla, profundizarla, rumiarla, hacerla nacer y crecer, dejarse plasmar por ella, aun cuando no se entienda o cuando nos hace sufrir. Es ésta la visión que subyace en los dos títulos de los capítulos 1 y 2 del Evangelio de Lucas, que hablan de María, la madre de Jesús.
iii) Aplicando la clave a los textos:
1. Lucas 1,26-38:
La Anunciación: “¡Hágase en mí según tu palabra!
Saber abrirse, de modo que la Palabra de Dios sea acogida y se encarne.
2. Lucas 1,39-45
La Visitación: ¡Dichosa la que ha creído!”
Saber reconocer la Palabra de Dios en los hechos de la vida
3. Lucas 1,46-56:
El Magnificat: “¡El Señor ha hecho cosas grandes en mí!”
Un canto subversivo de resistencia y esperanza
4. Lucas 2,1-20:
El Nacimiento: “Ella conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón”
No había puesto para ellos. Los marginados acogen la Palabra
5. Lucas 2,21-32:
La Presentación: ¡Mis ojos han visto tu salvación!”
Los muchos años purifican los ojos
6. Lucas 2,33-38:
Simeón y Ana: “Una espada te traspasará el alma”
Ser cristianos quiere decir ser señales de contradicción
7. Lucas 2,39-52:
A los doce años: “¿No sabíais que yo debo ocuparme de las cosas de mi Padre?”
¡Ellos no entendieron lo que les decía!
iv) Los contrastes que más resaltan en nuestro texto:
1. En las tinieblas de la noche brilla una luz (2,8-9)
2. El mundo arriba, el cielo parece envolver a nuestro mundo aquí abajo (2,13)
3. La grandeza de Dios se manifiesta en la pequeñez de un niño (2,7)
4. La gloria de Dios se hace presente en un pesebre, junto a animales (2,16)
5. El miedo provocado por la repentina aparición del ángel se convierte en alegría (2,9-10)
6. Las personas marginadas de todo son las primeras invitadas (2,8)
7. Los pastores reconocen a Dios presente en un niño (2,20)
6. Rezar con el Salmo 23 (22)
“¡El Señor es mi pastor!”
Yahvé es mi pastor, nada me falta.
En verdes pastos me hace reposar.
Me conduce a fuentes tranquilas,
allí reparo mis fuerzas.
Me guía por cañadas seguras
haciendo honor a su nombre.
Aunque fuese por valle tenebroso,
ningún mal temería,
pues tú vienes conmigo;
tu vara y tu cayado me sosiegan.
Preparas ante mí una mesa,
a la vista de mis enemigos;
perfumas mi cabeza,
mi copa rebosa.
Bondad y amor me acompañarán
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa de Yahvé
un sinfín de días.
7. Oración final
Señor Jesús, te damos gracia por tu Palabra que nos ha hecho ver mejor la voluntad del Padre. Haz que tu Espíritu ilumine nuestras acciones y nos comunique la fuerza para seguir lo que Tu Palabra nos ha hecho ver. Haz que nosotros como María, tu Madre, podamos no sólo escuchar, sino también poner en práctica la Palabra. Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo por todos los siglos de los siglos. Amén.

Lectura del libro de los Números 6, 22-27


 

SOLEMNIDAD DE SANTA MARÍA,
MADRE DE DIOS

El Señor dijo a Moisés:
«Habla en estos términos a Aarón y a sus hijos: Así bendecirán a los israelitas. Ustedes les dirán:
"Que el Señor te bendiga y te proteja.
Que el Señor haga brillar su rostro sobre ti
y te muestre su gracia.
Que el Señor te descubra su rostro y te conceda la paz".
Que ellos invoquen mi Nombre sobre los israelitas, y Yo los bendeciré».
Palabra de Dios.



Nuestros mejores deseos. Nos deseamos felicidades y algunos hacen propósitos nuevos. Año nuevo será si lo vivimos con el Señor. Año nuevo, si de verdad estamos abiertos a todos. La fórmula d bendición de los israelitas queremos hacerla realidad en nuestras vidas: "El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor; el Señor se fije en ti y te conceda la paz". La paz es el compendio de todos los bienes. Deseamos que reine la paz en nuestro corazón y que sepamos transmitirla a nuestro alrededor. Hoy oramos con María, Madre de la Paz y corazón lleno de Dios, para recibir como ella las bendiciones de Dios al comenzar este nuevo año.
 

SALMO RESPONSORIAL 66, 2-3. 5-6. 8



R.    El Señor tenga piedad y nos bendiga.
El Señor tenga piedad y nos bendiga,
haga brillar su rostro sobre nosotros,
para que en la tierra se reconozca su dominio,
y su victoria entre las naciones. R.

Que canten de alegría las naciones,
porque gobiernas a los pueblos con justicia
y guías a las naciones de la tierra.
El Señor tenga piedad y nos bendiga. R.

¡Que los pueblos te den gracias, Señor,
que todos los pueblos te den gracias!
Que Dios nos bendiga,
y lo teman todos los confines de la tierra. R.
 

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Galacia 4, 4- 7


 

Hermanos:
Cuando se cumplió el tiempo establecido, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer y sujeto a la Ley, para redimir a los que estaban sometidos a la Ley y hacemos hijos adoptivos.
Y la prueba de que ustedes son hijos, es que Dios infundió en nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama a Dios llamándolo: ¡Abbá!, es decir, ¡Padre! Así, ya no eres más esclavo, sino hijo, y por lo tanto, heredero por la gracia de Dios.
Palabra de Dios.


Misericordia y paz. La indiferencia actual es a menudo vinculada a diversas formas de individualismo que producen aislamiento, ignorancia, egoísmo y, esto lleva al desinterés. "Vence la indiferencia y conquista la paz", es el lema elegido por el Papa Francisco para este año. El aumento de las informaciones de por sí no es sinónimo de aumento de atención a los problemas, sino es acompañado de una apertura de las conciencias en sentido solidario. La paz debe ser conquistada: no es un bien que se obtiene sin esfuerzos, sin conversión, sin creatividad y sin dialéctica. Se trata de sensibilizar y formar al sentido de responsabilidad respecto a las gravísimas cuestiones que afligen la familia humana, como el fundamentalismo y sus masacres, las persecuciones a causa de la fe y de la pertenencia étnica, las violaciones de la libertad y de los derechos de los pueblos, el abuso y la esclavitud de las personas, la corrupción y el crimen organizado, las guerras que causan el drama de los refugiados y de los emigrantes forzados. La paz es posible allí donde el derecho de todo ser humano es reconocido y respetado, según la libertad y la justicia. El mensaje del 2016 pretende ser un punto de partida para que todos los hombres de buena voluntad, y en particular aquellos que operan en la instrucción, en la cultura y en los medios de comunicación, actúen cada uno de acuerdo a las propias posibilidades y de acuerdo a las mejores aspiraciones para construir juntos un mundo más consciente y misericordioso, y por tanto más libre y justo”.

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 2, 16-21


 


Los pastores fueron rápidamente adonde les había dicho el Ángel del Señor, y encontraron a María, a José y al recién nacido acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que habían oído decir sobre este niño, y todos los que los escuchaban quedaron admirados de lo que decían los pastores.
Mientras tanto, María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón. Y los pastores volvieron, alabando y glorificando a Dios por todo lo que habían visto y oído, conforme al anuncio que habían recibido.
Ocho días después, llegó el tiempo de circuncidar al niño y se le puso el nombre de Jesús, nombre que le había sido dado por el Ángel antes de su concepción.
Palabra del Señor. 



¿Qué me quieres decir, Señor? ¿Cómo puedo hacer realidad este evangelio en mi vida?

A. Seguimos contemplando el portalico de Belén. Y hoy, sin perder de vista al niño, fijamos nuestra atención en su madre, María. Imagina que tú eres uno de los pastorcillos recién llegados al establo y dirige tus ojos a María. Déjate contagiar de su alegría, de su ternura, de su delicadeza, de su mirada...

B. Como tantas veces, María conservaba todo y lo meditaba en su corazón. María no puede asimilar tantas emociones, tantas emociones, tantas palabras... y lo guarda en su corazón, para rumiarlo con tranquilidad, para buscar el sentido de todo, para seguir adivinando lo que Dios quería de ella... ¿Qué te dice Dios a través de esta actitud de María? ¿qué le dices?

C. Hoy es la jornada mundial de oración por la paz. Pedimos la paz para nuestro mundo, para nuestras familias, para nuestra sociedad...  Revisamos y pedimos perdón por nuestras actitudes violentas. Nos planteamos cómo podemos ser constructores de paz en nuestros ambientes con la fuerza del Espíritu Santo.

Al estrenar el año, queremos desearnos lo mejor. También Dios nos felicita. Apoyándonos en las lecturas de la Misa de hoy, bien pudiera ser ésta la felicitación de Año Nuevo de nuestro Dios:

Yo te creé por amor en las entrañas de tu madre.
Te protegeré en el año nuevo y todos los días de tu vida.
No temas, porque no me alejaré de ti, mis pasos no se separarán de los tuyos.
Te protegeré, hasta cuando tú no me sientas cercano.
Te protegeré, también cuando te alejes de mí.
Te protegeré cuando hagas daño a tus hermanos, mis hijos, y me hagas sufrir.
Te protegeré incluso cuando te sientas probado y machacado.
Te protegeré hasta cuando veas sufrir con impotencia a las personas que quieres.
Siempre estaré contigo. Te lo prometo. No seas orgulloso. Acércate a mí. Déjate proteger.
Y haz con tus hermanos lo mismo que yo hago y haré contigo.

En este nuevo año yo te bendigo, digo bien de ti.
Te digo que tú eres importante para mí, vales mucho ante mis ojos.
Te digo que tú eres, pobre criatura, mi hija amada, mi hijo querido.
Te digo que en tu corazón no anida sólo la venganza y el egoísmo;
en tu corazón está el mismo Espíritu Santo, que te recuerda que tú eres mi hijo,
que te anima a rezar, a llamarme: Padre, papa, querido papá.
Te bendigo y te pido que hables bien de mí, en tu familia y con tus amigos.
Guardarte de la crítica, no maldigas, habla bien de tus hermanos, aunque se equivoquen.

En este nuevo año, yo seguiré fijándome en ti.
Nunca dejaré de mirarte. Te miraré con cariño, con comprensión.
Te miraré, como una madre mira a su hijo recién nacido.
Te miraré, como un padre que espera que su hijo le diga “papá”
Te miraré, para que siempre que vuelvas tus ojos hacia mí
encuentres los míos mirándote, sonriéndote, acogiéndote, amándote.
Mírame como un niño, feliz y seguro, cuando su padre lo mira.
Y mira con amor a tus hermanos, especialmente a los que no se sienten queridos.

En este año nuevo, te seguiré concediendo mi favor:
muchas personas buenas te ayudarán y te amarán.
Cuando te rodee la mentira, te ayudaré a madurar, a crecer como persona y como cristiano.
Seguiré ofreciéndote mi Palabra, la palabra de la vida y la felicidad.
Seguiré regalándote mi Iglesia, tan pobre como necesaria, para que me sigas.
Seguiré alimentándote con el Cuerpo de mi Hijo, con su amor.
Seguiré saciando tu sed con su sangre, con su vida entregada.
Seguiré perdonando con misericordia tus pecados y errores.
Te daré todo lo mejor que tengo. Yo mismo seré tu regalo.
Acércate a mí, para que yo pueda seguir concediéndote mi favor.

Y comparte todo lo que yo te doy con tus hermanos.
En este año nuevo seguiré concediéndote la paz,
la paz de tu corazón, de tu familia, de la Iglesia, del mundo… para siempre.
Seguiré concediendo el don de la paz, a pesar de que demasiadas veces no es bienvenida.
Seguiré ofreciendo la paz con paciencia hasta que todos busquéis la justicia,
hasta que todos sepáis perdonar y vivir reconciliados,hasta que todos viváis en paz.
Acoge mi paz. Busca la justicia. Sé pacífico y pacificador.
Da a cada uno lo que necesita para vivir con la dignidad.

En este año nuevo, seguiré diciéndote:
Ahí tienes a tu madre, la madre de mi hijo Jesús, vuestra madre.
Junto a ella será más fácil acercarte a mí.
Junto a ella será más fácil bendecir y sentir mi bendición.
Junto a ella será más fácil que tu rostro se ilumine con mi mirada.
Junto a ella será más fácil sentirte favorecido y querido por mí.
Junto a ella será más fácil vivir en paz conmigo, con tus hermanos, con amigos y enemigos.
Junto a ella será más fácil ser instrumento de mi paz.

De parte de tu Padre, Dios, que te quiere, FELIZ AÑO NUEVO.

jueves, 31 de diciembre de 2015

Lectio: Jueves, 31 Diciembre, 2015


Tiempo de Navidad
1) Oración inicial
Dios todopoderoso y eterno, que has establecido el principio y la plenitud de toda religión en el nacimiento de tu Hijo Jesucristo: te suplicamos nos concedas la gracia de ser contados entre los miembros vivos de su Cuerpo, porque sólo en él radica la salvación del mundo. Por nuestro Señor.
2) Lectura
Del santo Evangelio según Juan 1,1-18
En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. Ella estaba en el principio junto a Dios. Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada Lo que se hizo en ella era la vida y la vida era la luz de los hombres, y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron. Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan. Éste vino para un testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por él. No era él la luz, sino quien debía dar testimonio de la luz. La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre, viniendo a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por ella, y el mundo no la conoció. Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre; los cuales no nacieron de sangre, ni de deseo de carne, ni de deseo de hombre sino que nacieron de Dios. Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Unigénito, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de él y clama: «Este era del que yo dije: El que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo.» Pues de su plenitud hemos recibido todos, y gracia por gracia. Porque la Ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo. A Dios nadie le ha visto jamás: el Hijo Unigénito, que está en el seno del Padre, él lo ha contado.

3) Reflexión
• El Prólogo es la primera cosa que se ve al abrir el evangelio de Juan. Pero fue la última en ser escrita. Es el resumen final, puesto en el comienzo. En él, Juan describe la caminada de la Palabra de Dios. Ella estaba junto a Dios, desde antes de la creación y por medio de ella todo fue creado. Todo lo que existe es expresión de la Palabra de Dios. Como la Sabiduría de Dios (Prov 8,22-31), la Palabra quiso llegar más cerca de nosotros y se hizo carne en Jesús. Vino en medio de nosotros, realizó su misión y volvió a Dios. Jesús es esta Palabra de Dios. Todo lo que dice y hace es comunicación que nos revela al Padre.
• Diciendo "En el principio era la Palabra", Juan evoca la primera frase de la Biblia que dice: "En el principio Dios creó el cielo y la tierra" (Gn 1,1). Dios creó todo por medio de su Palabra. "El habló y las cosas empezaron a existir" (Sl 33,9; 148,5). Todas las criaturas son una expresión de la Palabra de Dios. Esta Palabra viva de Dios, presente en todas las cosas, brilla en las tinieblas. Las tinieblas intentan apagarla, pero no lo consiguen. La búsqueda de Dios, siempre nueva, renace en el corazón humano. Nadie consigue taparla. ¡No conseguimos vivir sin Dios por mucho tiempo!
• Juan Bautista vino para ayudar al pueblo a que descubriera y saboreara esta presencia luminosa y consoladora de la Palabra de Dios en la vida. El testimonio de Juan el Bautista fue tan importante, que mucha gente pensaba de él que era el Cristo (Mesías). (Hechos 19,3; Jn 1,20) Por eso, el Prólogo aclara diciendo: "¡Juan no era la luz! Vino para dar testimonio de la luz!"
• Así como la Palabra de Dios se manifiesta en la naturaleza, en la creación, asimismo se manifiesta en el "mundo", esto es, en la historia de la humanidad y, en particular, en la historia del pueblo de Dios. Pero el “mundo" no reconoció ni recibió la Palabra. El "vino para los suyos, pero los suyos no le recibieron". Aquí, cuando dice mundo, Juan quiere indicar el sistema tanto del imperio como de la religión de la época, ambos encerrados en si mismos y, por esto mismo, incapaces de reconocer y recibir la Buena Nueva (Evangelio), la presencia luminosa de la Palabra de Dios.
• Pero las personas que se abren aceptando la Palabra, se vuelven hijos e hijas de Dios. La persona se vuelve hijo o hija de Dios no por propios méritos, ni por ser de la raza de Israel, sino por el simple hecho de confiar y creer que Dios, en su bondad, nos acepta y nos acoge. La Palabra de Dios entra en la persona y hace con que ella se siente acogida por Dios como hija, como hijo. Es el poder de la gracia de Dios.
• Dios no quiere quedarse lejos de nosotros. Por esto, su Palabra llegó más cerca todavía y se hizo presente en medio de nosotros en la persona de Jesús. El Prólogo dice literalmente: "La Palabra se hizo carne y puso su tienda entre nosotros" Antiguamente, en el tiempo del éxodo, allí en el desierto Dios vivía en una tienda en medio del pueblo (Ex 25,8). Ahora, la tienda donde Dios mora con nosotros es Jesús, "lleno de gracia y de verdad" Jesús vino a revelar quién es este Dios nuestro, que está presente en todo, desde el comienzo de la creación.

4) Para la reflexión personal
• Todo lo que existe es una expresión de la Palabra de Dios, una revelación de su presencia. ¿Será que soy suficientemente contemplativo para poder percibir y experimentar esta presencia universal de la Palabra de Dios?
• ¿Qué significa para mí poder ser llamado hijo de Dios?

5) Oración final
Griten de gozo los árboles del bosque,
delante de Yahvé, que ya viene,
viene, sí, a juzgar la tierra!
Juzgará al mundo con justicia,
a los pueblos con su lealtad. (Sal 96,12-13)

Lectura de la primera carta de san Juan 2, 18-21




Hijos míos,
ha llegado la última hora.
Ustedes oyeron decir que vendría un Anticristo;
en realidad, ya han aparecido muchos anticristos,
y por eso sabemos que ha llegado la última hora.
Ellos salieron de entre nosotros;
sin embargo, no eran de los nuestros.
Si lo hubieran sido,
habrían permanecido con nosotros.
Pero debía ponerse de manifiesto
que no todos son de los nuestros.
Ustedes recibieron la unción del que es Santo,
y todos tienen el verdadero conocimiento.
Les he escrito,
no porque ustedes ignoren la verdad,
sino porque la conocen,
y porque ninguna mentira procede de la verdad.

Palabra de Dios.


Reflexionamos juntos

 Es bueno que terminemos lúcidamente el año. «Ha llegado la última hora», dice Juan, y nos invita a vigilar para que no se mezcle el error y la mentira en nuestra fe, a saber discernir entre el Cristo y los anticristos, entre el embuste y la verdad. En fechas como el fin de año necesitamos sabiduría para que nuestra historia personal y comunitaria no se desvíe de ese Cristo que, además de Niño nacido en Belén, se nos presenta como la Palabra y la Verdad y la Vida. Nosotros, que hemos visto su gloria y hemos cantado nuestra fe en él en estas fiestas de Navidad, los que le hemos recibido en nuestra existencia, nos vemos obligados a que nuestro seguimiento sea más generoso y coherente. Navidad es luz y gracia, pero también examen sobre nuestra vida en la luz. Reflexionemos en este último día si de veras nos hemos dejado poseer por la buena noticia del amor de Dios, si estámos dejándonos iluminar por la luz que es Cristo, si permanecemos fieles a su verdad, si nuestro camino es el bueno o tendríamos que rectificarlo para el próximo año, si nos dejamos embaucar por falsos maestros.


P. Juan R. Celeiro 

SALMO RESPONSORIAL 95, 1-2. 11-14



R.    Alégrese el cielo y exulte la tierra.

Canten al Señor un canto nuevo,
cante al Señor toda la tierra;
canten al Señor, bendigan su Nombre,
día tras día, proclamen su victoria. R.


Alégrese el cielo y exulte la tierra,
resuene el mar y todo lo que hay en él;
regocíjese el campo con todos sus frutos,
griten de gozo los árboles del bosque. R.


Griten de gozo delante del Señor,
porque Él viene a gobernar la tierra:
Él gobernará al mundo con justicia,
y a los pueblos con su verdad. R.

Buscar este blog