sábado, 16 de noviembre de 2013

Lectura del libro de la Sabiduría 18, 14-16; 19, 6-9

Cuando un silencio apacible envolvía todas las cosas,
y la noche había llegado a la mitad de su rápida carrera,
tu Palabra omnipotente se lanzó desde el cielo,
desde el trono real,
como un guerrero implacable,
en medio del país condenado al exterminio.
Empuñando como una espada afilada tu decreto irrevocable,
se detuvo y sembró la muerte por todas partes:
a la vez que tocaba el cielo, avanzaba sobre la tierra.
Porque la creación entera, obedeciendo a tus órdenes,
adquiría nuevas formas en su propia naturaleza,
para que tus hijos fueran preservados incólumes.
Se vio a la nube cubrir el campamento con su sombra
y emerger la tierra seca de lo que antes era agua;
apareció en el Mar Rojo un camino despejado
y una verde llanura, entre las olas impetuosas:
por allí pasó todo un pueblo, protegido por tu mano,
contemplando prodigios admirables.
Eran como caballos en un pastizal
y retozaban como corderos,
alabándote a ti, Señor, su liberador. 
Palabra de Dios.

Para reflexionar juntos
Esta lectura nos ayuda a refrescar nuestra admiración por las maravillas que ha obrado Dios. Nunca será suficiente nuestra gratitud y nuestros cantos de alegría. ¿Cómo participamos de la Liturgia? ¿Estamos apagados, sin dejar traslucir la suerte que tenemos al ser el pueblo liberado por Jesús? Si la salida de Egipto fue el acontecimiento decisivo para Israel, para nosotros lo es, y con mayor motivo, la Pascua de Jesús, que continuamente se  nos comunica en sus sacramentos y en la celebración de cada domingo. ¡Permítenos llegar hasta el arrebato del corazón en cada celebración eucarística!
P. Juan R. Celeiro

SALMO RESPONSORIAL 104, 2-3. 36-37. 42-43


R.    ¡Recuerden las maravillas que hizo el Señor!

¡Canten al Señor con instrumentos musicales,
pregonen todas sus maravillas!
¡Gloríense en su santo Nombre,
alégrense los que buscan al Señor! R.

Hirió de muerte a los primogénitos de aquel país,
a las primicias de todo ser viviente;
sacó a su pueblo cargado de oro y plata,
y nadie desfalleció entre sus tribus. R.

Él se acordó de la palabra sagrada,
que había dado a Abraham, su servidor,
e hizo salir a su pueblo con alegría,
a sus elegidos, entre cantos de triunfo. R.

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 18, 1-8


Jesús enseñó con una parábola que era necesario orar siempre sin desanimarse:
«En una ciudad había un juez que no temía a Dios ni le importaban los hombres; y en la misma ciudad vivía una viuda que recurría a él, diciéndole: "Te ruego que me hagas justicia contra mi adversario".
Durante mucho tiempo el juez se negó, pero después dijo: "Yo no temo a Dios ni me importan los hombres, pero como esta viuda me molesta, le haré justicia para que no venga continuamente a fastidiarme"».
Y el Señor dijo: «Oigan lo que dijo este juez injusto. Y Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos, que claman a Él día y noche, aunque los haga esperar? Les aseguro que en un abrir y cerrar de ojos les hará justicia.
Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra?» 
Palabra del Señor.

¿Qué me quieres decir, Señor? ¿Cómo puedo hacer realidad este evangelio en mi vida?

A. ¿Cuál era la intención de Jesús al proponer esta parábola? El mismo texto nos lo dice: Jesús quería que entendiesen, que entendamos, que hay que orar siempre, sin desanimarse. Para crecer en la fe, en la amistad con Jesucristo no sirve solamente  rezar de vez en cuando, cuando me apetece, cuando necesito algo. La fe crece con la fidelidad en la oración. Sin embargo en muchas ocasiones rezar se convierte en un trabajo duro, incluso repelente... Pido al Señor el regalo de la perseverancia para rezar siempre.

B. ¿Para qué rezar tanto? Algunos dicen con razón: "Dios ya sabe lo que necesito", "Dios no es un juez injusto, es Padre bueno y generoso, que nos da todo antes de pedir nada", "Hay muchas cosas que hacer"; sin embargo sacan una consecuencia equivocada: "Rezar es un pérdida de tiempo". Jesús, sin embargo, nos invita a rezar siempre. Él rezaba para dar gracias a Dios, para pedir fuerzas a su Padre, para desahogarse con Él, para tomar decisiones con acierto... para sentirse amado y amar a su Padre. ¿Por qué rezo yo? ¿rezo como Jesús?
     "Señor, enséñanos a orar"

C. ¿Por qué no somos fieles a la oración? Cada uno tendrá que buscar sus razones. He aquí algunas de las más comunes: no somos conscientes de todo lo que nos quiere Dios, creemos que podemos vivir sin pedir ayuda de nadie, nos ocupamos de lo urgente y descuidamos lo importante, nos cuesta reconocer que todo lo que somos lo hemos recibido de Dios... Puedo pedir a Dios que me dé luz para descubrir que obstáculos no me dejan ser fiel a la oración y fuerza para superarlos.

Santa Margarita de Escocia

De estirpe regia y de santos. Por parte de padre emparenta con la realeza inglesa y por parte de madre con la de Hungría. Los santos son, por parte de padre, san Eduardo -llamado el "Confesor"- que era su bisabuelo y, por parte de madre, san Esteban, rey de Hungría.

Nació del matrimonio habido entre Eduardo y Agata, en Hungría, con fecha difícil de determinar. Su padre nunca llegó a reinar, porque al ser llamado por la nobleza inglesa para ello, resulta que el normando Guillermo el Conquistador invade sus tierras, se corona rey e impone el juramento de fidelidad; al poco tiempo murió Eduardo de muerte natural.

Pero esta situación fue la que hizo que Margarita llegara a ser reina de Escocia por casarse con el rey. Su madre había previsto y dispuesto que la familia regresara al continente al quedarse viuda tras la muerte de su esposo y, bien sea por necesidad de puerto a causa de tempestades, bien por la confianza en la buena acogida de la casa real escocesa, el caso es que atracaron en Escocia y allí se enamoró el rey Malcon III de Margarita y se casó con ella.

Es una mujer ejemplar en la corte y con la gente paño de lágrimas. Se la conoce delicada en el cumplimiento de sus obligaciones de esposa; esmerada en la educación de los hijos, les dedica todo el tiempo que cada uno necesita; sabe estar en el sitio que como a reina le corresponde en el trato con la nobleza y asume responsabilidades cristianas que le llenan el día. Señalan sus hagiógrafos las continuas preocupaciones por los más necesitados: visita y consuela enfermos llegando a limpiar sus heridas y a besar sus llagas; ayuda habitualmente a familias pobres y numerosas; socorre a los indigentes con bienes propios y de palacio hasta vender sus joyas. Lee a diario los Libros Santos, los medita y lo que es mejor ¡se esfuerza por cumplir las enseñanzas de Jesús! De ellos saca las luces y las fuerzas. De hecho, su libro de rezos, un precioso códice decorado con primor -milagrosamente recuperado sin sufrir daño del lecho del río en que cayó- se conserva en la biblioteca bodleiana de Oxford (Inglaterra).

También se ocupó de restaurar iglesias y levantar templos, destacando la edificación de la abadía de Dunferline.

Puso también empeño en eliminar del reino los abusos que se cometían en materia religiosa y se esforzó en poner fin a las abundantes supersticiones; para ello, convocó concilios con la intención de que los obispos determinaran el modo práctico de exponer todo y sólo lo que manda la Iglesia y las enseñanzas de los Padres.

"Gracias, Dios mío, porque me das paciencia para soportar tantas desgracias juntas". Esta fue su frase cuando le comunicaron la muerte de su esposo y de su hijo Eduardo en una acción bélica. Fue cuando marcharon a recuperar el castillo de Aluwick, en Northumberland, del que se había apoderado el usurpador Guillermo. Ella soportaba en aquellos momentos la larga y penosísima enfermedad que le llevó a la muerte el año 1093, en Edimburgo.

Es la reina Margarita la patrona de Escocia, canonizada por el papa Inociencio IV en el año 1250. Pero no pueden venerarse sus reliquias por desconocerse el lugar donde reposan. Por la manía que tenían los antiguos de desarmar los esqueletos de los santos, su cráneo -que perteneció a María Estuardo- se perdió con la Revolución francesa, porque lo tenían los jesuitas en Douai y, desde luego, no salieron muy bien parados sus bienes. El cuerpo tampoco se pudo encontrar cuando lo pidió Gelliers, arzobispo de Edimburgo, a Pío XI, aunque se sabe que se trasladó a España por empeño de Felipe II quien mandó tallar un sepulcro en El Escorial para los restos de Margarita y de su esposo.

Aunque les duela esa carencia de reliquias a los escoceses, tienen sin embargo el orgullo de disfrutar en su historia de las grandes virtudes de una mujer que supo primar su condición cristiana a su condición de reina. O mejor, que ser reina no fue dificultad para vivir hasta lo más hondo su responsabilidad de cristiana. O aún más, supo desde la posición más alta ser testigo de Cristo. Y eso es mucho en cualquier momento de la Historia. ¿No será la gente como ella los que se llaman pobres de espíritu?

viernes, 15 de noviembre de 2013

Lectura del libro de la Sabiduría 13, 1-9


 


Vanos por naturaleza son todos los hombres
que han ignorado a Dios,
los que, a partir de las cosas visibles,
no fueron capaces de conocer a "Aquél que es",
y al considerar sus obras, no reconocieron al Artífice.
En cambio, tomaron por dioses rectores del universo
al fuego, al viento, al aire sutil, a la bóveda estrellada,
al agua impetuosa o a los astros luminosos del cielo.
Ahora bien, si fascinados por la hermosura de estas cosas,
ellos las consideraron como dioses,
piensen cuanto más excelente es el Señor de todas ellas,
ya que el mismo Autor de la belleza es el que las creó.
Y si quedaron impresionados por su poder y energía,
comprendan, a partir de ellas,
cuánto más poderoso es el que las formó.
Porque, a partir de la grandeza y hermosura de las cosas,
se llega, por analogía, a contemplar a su Autor.
Sin embargo, estos hombres
no merecen una grave reprensión,
porque tal vez se extravían buscando a Dios
y queriendo encontrarlo;
como viven ocupándose de sus obras, las investigan
y se dejan seducir por lo que ven:
¡tan bello es el espectáculo del mundo!
Pero ni aún así son excusables:
si han sido capaces de adquirir tanta ciencia
para escrutar el curso del mundo entero,
¿cómo no encontraron más rápidamente al Señor de todo?
 
Palabra de Dios.


Para reflexionar juntos



Quedarse en lo creado, sin dar el salto al Creador es actuar como necios y vanos. Es dejarse encandilar por la hermosura y la grandeza de las cosas, y tomar por dioses al fuego, a la bóveda estrellada, al agua impetuosa, a las lumbreras celestes.
De la hermosura y del vigor de lo creado hay que pasar a calcular "cuánto más poderoso es quien lo hizo". El cosmos es bueno. Pero tendrían que haber descubierto a su Señor. Éste es el error de los que han llegado a una religión naturalista.  De alguna manera se  los disculpa porque el cosmos es en verdad admirable. Pero los idólatras son más necios y vanos, porque adoran la obra de sus manos: han construído con sus propias manos ídolos de piedra o de madera y los adoran.


P. Juan R. Celeiro

SALMO RESPONSORIAL 18, 2-5b


 

R.    ¡EI cielo proclama la gloria de Dios!

El cielo proclama la gloria de Dios
y el firmamento anuncia la obra de sus manos;
un día transmite al otro este mensaje
y las noches se van dando la noticia. R.

Sin hablar, sin pronunciar palabras,
sin que se escuche su voz,
resuena su eco por toda la tierra
y su lenguaje, hasta los confines del mundo. R.

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 17, 26-37


 

Jesús dijo a sus discípulos:
«En los días del Hijo del hombre sucederá como en tiempos de Noé. La gente comía, bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca y llegó el diluvio, que los hizo morir a todos.
Sucederá como en tiempos de Lot se comía y se bebía, se compraba y se vendía, se plantaba y se construía. Pero el día en que Lot salió de Sodoma, cayó del cielo una lluvia de fuego y de azufre que los hizo morir a todos. Lo mismo sucederá el Día en que se manifieste el Hijo del hombre.
En ese Día, el que esté en la azotea y tenga sus cosas en la casa no baje a buscarlas. Igualmente, el que esté en el campo no vuelva atrás. Acuérdense de la mujer de Lot. El que trate de salvar su vida la perderá; y el que la pierda la conservará.
Les aseguro que en esa noche, de dos que estén en el mismo lecho, uno será llevado y el otro dejado; de dos mujeres que estén moliendo juntas, una será llevada y la otra dejada».
Entonces le preguntaron: «¿Dónde sucederá esto, Señor?»
Jesús les respondió: «Donde esté el cadáver, se juntarán los buitres».
 
Palabra del Señor.



¿Qué me quieres decir, Señor? ¿Cómo puedo hacer realidad este evangelio en mi vida?



A. No es éste un evangelio fácil de comprender. Por eso, en vez de explicar cada frase, nos vamos a centrar en las palabras que, creemos, son más importantes: El que quiera guardarse su vida, la perderá; y el que la pierda la recobrará. Quiere guardar su vida el que se preocupa únicamente de sus intereses: comer, beber, vender, comprar, sembrar... Cuando nos cerramos sobre nuestro interés, la felicidad no nos cabe dentro, acabamos perdiendo la vida.

     "Señor, perdona mi egoísmo y ayúdame a salir de él"



B. Pero hay un camino que conduce a la vida: perderla, entregarla, gastarla, ofrecerla, regalarla... por amor. Entregarla en el trabajo de cada día, en la convivencia familiar y con los amigos, en la vida de la comunidad cristiana, en la sociedad que vivimos. No se trata de hacer muchas cosas raras. Se trata principalmente de hacer lo que hace todo el mundo, pero con otro estilo, desde la generosidad, desde la gratitud.

     "Ayúdame a abrirme a mis hermanos"

     "Que mi primera ocupación sea, Señor, amarte y amar a las personas"    


C. Finalmente recordamos a personas que hacen vida estas palabras de Jesús. Seguro que descubrimos muchas cerca de nosotros, personas que gastan su vida, con la confianza de que Dios resucitará, multiplicará los frutos de su trabajo, muchas veces callado y desapercibido. Damos gracias por ellas y por las veces en que también nosotros actuamos así.

San Alberto Magno Doctor de la Iglesia

Ya en su tiempo la gente lo llamaba "El Magno", el grande, el magnífico, por la sabiduría tan admirable que había logrado conseguir. Lo llamaban también "El Doctor Universal" porque sabía de todo: de ciencias religiosas, de ciencias naturales, de filosofía, etc. Era geógrafo, astrónomo, físico, químico y teólogo. La gente decía "Sabe todo lo que se puede saber" y le daba el título de "milagro de la época", "maravilla de conocimientos" y otros más.
Tuvo el honor San Alberto de haber sido el maestro del más grande sabio que ha tenido la Iglesia Católica, Santo Tomás de Aquino, y esto le aumentó su celebridad. El descubrió el genio que había en el joven Tomás.
Nació en Alemania en 1206. Era de familia rica y de importancia en el gobierno y en la alta sociedad. Su padre era Conde, o sea gobernador de la región. Estudió en la Universidad de Padua. Allí se encontró con el más grande pescador de vocaciones, el beato Jordán de Sajonia, sucesor de Santo Domingo, y aunque el papá de Alberto se oponía a que su hijo se hiciera religioso, sin embargo la personalidad de Jordán fue tan impresionante para él, que dejó todo su futuro de hacendado, político y hombre de mundo, y entró de religioso con los Padres Dominicos.
Él mismo contaba que de joven le costaban los estudios y por eso una noche dispuso huir del colegio donde estudiaba. Pero al tratar de huir por una escalera colgada de una pared, en la parte de arriba, le pareció ver a Nuestra Señora la Virgen María que le dijo: "Alberto, ¿por qué en vez de huir del colegio, no me rezas a Mí que soy ‘Trono de la Sabiduría?’.
Si me tienes fe y confianza, yo te daré una memoria prodigiosa. Y para que sepas que sí fui yo quien te la concedí, cuando ya te vayas a morir, olvidarás todo lo que sabías". Y así sucedió. Y al final de su vida, un día en un sermón se le olvidó todo lo que sabía, y dijo: "Es señal de que ya me voy a morir, porque así me lo anunció la Virgen Santísima". Y se retiró de sus labores y se dedicó a orar y a prepararse para morir, y a los pocos meses murió.
En Colonia, en París y en varias otras universidades fue profesor brillantísimo y de muchas naciones iban estudiantes a escuchar sus clases. Él tuvo el mérito de haber separado la teología de la filosofía, y de haber descubierto que el filósofo Aristóteles tiene un gran parecido con las ideas cristianas (lo cual perfeccionará luego su discípulo Santo Tomás).
Escribió 38 volúmenes, de todos los temas. Teología, filosofía, geografía, química, astronomía, etc. Era una verdadera enciclopedia viviente.
Fue nombrado superior provincial de su comunidad de Dominicos. Y el Sumo Pontífice lo nombró Arzobispo de Ratisbona, pero a los dos años renunció a ese cargo para dedicarse a dar clases y escribir, que eran sus oficios preferidos.
Habiendo sido de familia muy rica y de alta posición social, recorrió Alemania predicando, y viajando de limosna y hospedándose donde le dieran posada como a un limosnero. Era una buena práctica para aumentar la virtud de la humildad.
El 15 de noviembre de 1280, mientras charlaba tranquilamente con unos religiosos de su comunidad, quedó muerto plácidamente. Tenía 74 años. Dejaba fama de haber sido más sabio que todos los sabios de su tiempo. Todas las enseñanzas tenían por fin llevar el alma hacia Dios que es amor.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Lectura del libro de la Sabiduría 7, 22—8, 1


En la Sabiduría hay un espíritu inteligente, santo,
único, multiforme, sutil,
ágil, perspicaz, sin mancha,
diáfano, inalterable, amante del bien, agudo,
libre, bienhechor, amigo de los hombres,
firme, seguro, sereno,
que todo lo puede, lo observa todo
y penetra en todos los espíritus:
en los inteligentes, los puros y hasta los más sutiles.
 
La Sabiduría es más ágil que cualquier movimiento;
a causa de su pureza, lo atraviesa y penetra todo.
Ella es exhalación del poder de Dios,
una emanación pura de la gloria del Todopoderoso:
por eso, nada manchado puede alcanzarla.
Ella es el resplandor de la luz eterna,
un espejo sin mancha de la actividad de Dios
y una imagen de su bondad.
Aunque es una sola, lo puede todo;
permaneciendo en sí misma, renueva el universo;
de generación en generación, entra en las almas santas,
para hacer amigos de Dios y profetas.
Porque Dios ama únicamente
a los que conviven con la Sabiduría.
Ella, en efecto, es más radiante que el sol
y supera a todas las constelaciones;
es más luminosa que la misma luz,
ya que la luz cede su lugar a la noche,
pero contra la Sabiduría no prevalece el mal.
Ella despliega su fuerza de un extremo hasta el otro,
y todo lo administra de la mejor manera.
 
Palabra de Dios.


Para reflexionar juntos

No podemos leer este hermoso elogio de la sabiduría sin pensar en Cristo Jesús: Él es, no sólo el Maestro que Dios nos ha enviado, sino la Palabra misma, hecha persona. La sabiduría es el mejor don que podemos desear. Una sabiduría que  no sólo es sentido común y sensatez humana, que no es poco, sino también  luz que impregna nuestra visión de las cosas y de los acontecimientos, viéndolo todo desde Dios. Hay personas sencillas que pueden tener esta sabiduría, mientras que otros que se ufanan de tantos conocimientos y talentos, son sabios para otras cosas y no para las de Dios. ¡Señor concédenos  la verdadera sabiduría!

P. Juan R. Celeiro

SALMO RESPONSORIAL 118, 89-91. 130. 135. 175



R.    ¡Tu palabra, Señor, permanece para siempre!

Tu palabra, Señor, permanece para siempre,
está firme en el cielo.
Tu verdad permanece por todas las generaciones;
Tú afirmaste la tierra y ella subsiste. R.

Todo subsiste hasta hoy conforme a tus decretos,
porque todas las cosas te están sometidas.
La explicación de tu palabra ilumina
y da inteligencia al ignorante. R.

Que brille sobre mí la luz de tu rostro,
y enséñame tus preceptos.
Que yo viva y pueda alabarte,
y que tu justicia venga en mi ayuda. R.
 

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 17, 20-25


 


Los fariseos le preguntaron a Jesús cuándo llegará el Reino de Dios. Él les respondió: «El Reino de Dios no viene ostensiblemente, y no se podrá decir: "Está aquí" o "Está allí". Porque el Reino de Dios está entre ustedes».
Jesús dijo después a sus discípulos: « Vendrá el tiempo en que ustedes desearán ver uno solo de los días del Hijo del hombre y no lo verán. Les dirán: "Está aquí" o "Está allí", pero no corran a buscarlo. Como el relámpago brilla de un extremo al otro del cielo, así será el Hijo del hombre cuando llegue su Día.
Pero antes tendrá que sufrir mucho y será rechazado por esta generación».
 
Palabra del Señor.



¿Qué me quieres decir, Señor? ¿Cómo puedo hacer realidad este evangelio en mi vida? 




A. ¿Qué es el Reino de Dios o Reino de los cielos? El Reino de Dios no es un territorio concreto, como el Reino de España, ni se identifica con el Vaticano, ni con la Iglesia católica. El Reino de Dios es el proyecto que tiene Dios para sus hijos e hijas; un proyecto de felicidad, que se cumple cuando le amamos a Él y cuando amamos a las personas. Cuando vivimos este doble y único amor, Dios reina.

     "Gracias Señor porque buscas mi felicidad"

     "Reina Señor en mi vida, en mi corazón"

     "Dame fuerza para construir tu Reino en mi familia, en el trabajo, con mis amigos..."



B. El Reino de Dios no vendrá espectacularmente... Está dentro de vosotros. Isaías buscaba a Dios en el huracán, en el terremoto y en el fuego; y lo encontró en el susurro de una brisa suave. (1 Reyes 19,9-13). Esa susurro se percibe en la bondad de nuestros sentimientos, en la sencillez de los gestos de amor, en la pequeñez de un trozo de pan consagrado... ¿Sientes esa brisa? ¿Dónde? Descúbrela, alégrate, da gracias.



C. El Reino de Dios comienza en esta tierra, pero encontrará su perfección al final de la historia. En ese día Jesús, el Hijo del hombre, brillará como un relámpago. También nosotros brillaremos al sentir el amor de nuestro Padre en toda su amplitud, al disfrutar  de una fraternidad perfecta. Imagina como será ese día...

Pero hasta que llegue, la lucha contra la injusticia, contra la violencia, contra el pecado va a ser muy dura. En esa lucha encontró Jesús muchos padecimientos y la propia muerte.

      "Danos luz y fuerza para luchar contra todo lo que hace infelices a las personas"
      "Gracias Señor porque sabemos que al final vencerá el Amor, vencerás Tú"

San Serapio

Nació en Londres el año 1175. Muy joven, participó en las cruzadas con su padre en el ejército de Ricardo Corazón de León y después se alistó en los ejércitos de España que luchaban contra los moros. Finalmente con el bordón de peregrino recorrió Egipto, Siria, Italia, Alemania y Francia, y cambió la cota de malla por el hábito de la Merced. Así acompañó a Jaime I el Conquistador en la expedición de Mallorca y se embarcó para Inglaterra a recoger limosnas para redimir cautivos. En Argel le faltó dinero para un cautivo a punto de perder la fe, y se quedó en su lugar. Antes de ser rescatado, en 1240, murió crucificado por los moros. En 1743 fue inscripto en el catálogo de los santos. San Serapio es el patrono de la ciudad de Azul.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Lectura del libro de la Sabiduría 6, 1-11



¡Escuchen, reyes, y comprendan!

¡Aprendan, jueces de los confines de la tierra!
¡Presten atención, los que dominan multitudes
y están orgullosos de esa muchedumbre de naciones!
Porque el Señor les ha dado el dominio,
y el poder lo han recibido del Altísimo:
Él examinará las obras de ustedes y juzgará sus designios.
 
Ya que ustedes, siendo ministros de su reino,
no han gobernado con rectitud
ni han respetado la Ley
ni han obrado según la voluntad de Dios,
Él caerá sobre ustedes en forma terrible y repentina,
ya que un juicio inexorable espera a los que están arriba.
 
Al pequeño, por piedad, se le perdona,
pero los poderosos serán examinados con rigor.
Porque el Señor de todos no retrocede ante nadie,
ni lo intimida la grandeza:
Él hizo al pequeño y al grande,
y cuida de todos por igual,
pero los poderosos serán severamente examinados.
 
A ustedes, soberanos, se dirigen mis palabras,
para que aprendan la Sabiduría y no incurran en falta;
porque los que observen santamente las leyes santas
serán reconocidos como santos,
y los que se dejen instruir por ellas
también en ellas encontrarán su defensa.
Deseen, entonces, mis palabras;
búsquenlas ardientemente, y serán instruidos.
 
Palabra de Dios.


Para reflexionar juntos

 El Libro de la Sabiduría va dirigido sobre todo a los gobernantes. Son los que más necesitan sabiduría para tomar decisiones justas. Se les dan unas advertencias muy claras y se les señala que el juicio sobre su actuación será más exigente que para los demás. También en el ambiente de una familia, de una comunidad o de la Iglesia, el que tiene autoridad debe recordar que se juzgarán sus acciones con mayor rigor y que la autoridad que poseen les viene de Dios. ¡Señor danos la gracia necesaria para ejercer nuestra autoridad de padres, de docentes, de gobernantes, de pastores como un servicio!

P. Juan R. Celeiro
 

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