sábado, 12 de julio de 2014

Los curas siempre poniendo trabas

Es que somos así, es como si en el día de la ordenación se nos transformara algún gen y desde ese momento adquiriésemos el vicio de poner trabas a todo y por todo. Es verdad que hay compañeros que lo superan y a todo dicen que sí, pero consideren el hecho como esa famosa excepción que confirma la regla: el cura, por ser cura, sufre permanentemente una irresistible inclinación a poner trabas a todo, a todos y por todo.
No necesito para demostrarlo acudir a historias y anécdotas de compañeros que lo explicarían todo. Me basta y me sobra mi propia vida para que comprendan esta maldición que arrastramos en nuestra condición de presbíteros. Ahí les van algunos ejemplos.
Víspera de boda. A media tarde llamada de teléfono de floristería “Gómez”:
- Buenas, que cuándo podemos llevar las flores mañana sábado.
- Pues miren, a primera hora, que tenemos un día especialmente complicado y luego tenemos que salir.
- Vale, ¿a las doce está bien?
- No. A primera hora… como tarde a las diez.
- Es que tenemos que colocar los centros antes, y claro, eso lleva su tiempo. ¿Usted no está en la parroquia todo el día?
- No pensaba… Tenemos un sábado complicado.
- Desde luego ustedes no facilitan nada las cosas.
Despacho parroquial.
- Que venimos a preguntar por los bautizos.
- Muy bien… ¿Por dónde viven?
- Ejem… por Plaza de Castilla (a tres o cuatro kilómetros de aquí)
- Lo normal sería que acudieran a su parroquia
- Sí… pero es que los días que bautizan no nos convienen, porque bautizan los domingos por la tarde y a nosotros las tardes de los domingos nos gusta pasarlas en el parque.
- Pero eso no es razón…
- Vámonos, cariño. Encima que queremos bautizar al niño nos ponen trabas.
Otra de bautizos.
Dos mamás. Niñas talluditas.
Primera comunión en perspectiva y los niños sin bautizar. Una de ellas, feligresa. La niña va a hacer la primera comunión en su colegio y hay que bautizarla. Pues nada, a ver cómo lo hacemos. En esto la otra mamá:
- ¿No podría de paso bautizar también a la mía?
- ¿Ustedes dónde viven?
- En una urbanización de la carretera de Burgos.
- Pues mejor que lo hable con su párroco.
- Bah, ganas de complicar la vida a los padres. No sé por qué para que hagan la comunión los niños hay que bautizarlos primero. Ustedes siempre poniendo trabas.
Ahora un expediente matrimonial. Tenemos despacho todas las tardes. Pero hete aquí que para los novios es imposible acudir a la parroquia en esa hora (el caso es que para ir al médico, al notario, al registro de la propiedad o a la delegación de hacienda SIEMPRE pueden arreglarlo para acudir cuando les dicen, lo de la parroquia parece que es distinto).
- ¿No habría la posibilidad de acudir en otro horario?
- Bueno, podemos quedar un sábado o un domingo al acabar la misa de la tarde, sobre las 20:15 h.
- ¿Y no podría ser más tarde? ¿Cómo a las 21 o 21:30? Es que los domingo, en verano, solemos ir a la piscina, y era por aprovechar un poco más el día.
- Pues no. Porque los domingos a esas horas tengo costumbre de sacar al perro.
- Jo, qué borde, encima que queremos casarnos por la Iglesia nos pone trabas. Luego se quejarán de que la gente no se case o lo haga por lo civil.
Templo parroquial. Mientras preparas la misa detectas que alguien, muy silenciosamente, está dejando cosas en el atrio del templo. Te acercas, y en ese momento observas que están dejando dos enormes bolsones de ropa, unos libros usados de texto, y un cajón con sartenes y cacerolas viejas.
- Hola, que traemos esto para Cáritas.
- Se lo agradecemos mucho, pero es que no sé si han visto el cartel abajo, que no recogemos ropa en la parroquia.
- Sí, pero hemos pensado que ustedes sabrían donde llevarla.
- ¿Y los libros estos?
- Son de hace años, pero a lo mejor le valen a algún niño. Y las cacerolas y las sartenes están usadas pero a lo mejor a alguien…
- Me temo que ninguna de estas cosas nos es de utilidad.
- Vale, vale, pero como dicen que hay tanta necesidad. Luego resulta que traes algo y encima te ponen trabas…


P. Jorge González Guadalix

viernes, 11 de julio de 2014

Lectura de la profecía de Oseas 14, 2-10




Así habla el Señor:
Vuelve, Israel, al Señor tu Dios,
porque tu falta te ha hecho caer.
Preparen lo que van decir y vuelvan al Señor.
Díganle: «Borra todas las faltas,
acepta lo que hay de bueno,
y te ofreceremos el fruto de nuestros labios.
Asiria no nos salvará,
ya no montaremos a caballo,
ni diremos más "¡Dios nuestro!"
a la obra de nuestras manos,
porque sólo en ti el huérfano encuentra compasión».

Yo los sanaré de su apostasía,
los amaré generosamente,
porque mi ira se ha apartado de ellos.
Seré como rocío para Israel:
él florecerá como el lirio,
hundirá sus raíces como el bosque del Líbano;
sus retoños se extenderán,
su esplendor será como el del olivo
y su fragancia como la del Líbano.
¡Volverán a sentarse a mi sombra,
harán revivir el trigo,
florecerán como la viña,
y su renombre será como el del vino del Líbano.

Efraím, ¿qué tengo aún que ver con los ídolos?
Yo le respondo y velo por él.
Soy como un ciprés siempre verde,
y de mí procede tu fruto.
¡Que el sabio comprenda estas cosas!
¡Que el hombre inteligente las entienda!
Los caminos del Señor son rectos:
por ellos caminarán los justos,
pero los rebeldes tropezarán en ellos.

Palabra de Dios. 


Reflexionamos juntos

 No son las amenazas, sino el llamado a la conversión la ultima palabra del profeta Óseas. Apoyarse en Dios. Cambiar el corazón. Crecer en el amor. Ahí está la sabiduría. Ahí la verdadera inteligencia.. Con imágenes vistosas el profeta nos recuerda que la verdadera fertilidad, que el profundo dinamismo vital, que la vida fecunda, es Dios. A no dudarlo. Que triste seria si nos apoyáramos en las “obras de nuestras manos”.

P. Juan R. Celeiro 

SALMO RESPONSORIAL 50, 3-4. 8-9. 12-14. 17




R.    ¡Mi boca proclamará tu alabanza, Señor! 
 

¡Ten piedad de mí, Señor, por tu bondad,
por tu gran compasión, borra mis faltas!
¡Lávame totalmente de mi culpa
y purifícame de mi pecado! R.
 

Tú amas la sinceridad del corazón
y me enseñas la sabiduría en mi interior.
Purifícame con el hisopo y quedaré limpio;
lávame, y quedaré más blanco que la nieve. R.


Crea en mí, Dios mío, un corazón puro,
y renueva la firmeza de mi espíritu.
No me arrojes lejos de tu presencia
ni retires de mí tu santo espíritu. R.
 

Devuélveme la alegría de tu salvación,
que tu espíritu generoso me sostenga.
Abre mis labios, Señor,
y mi boca proclamará tu alabanza. R.

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 10, 16-23




Jesús dijo a sus apóstoles:
Yo los envío como a ovejas en medio de lobos: sean entonces astutos como serpientes y sencillos como palomas.
Cuídense de los hombres, porque los entregarán a los tribunales y los azotarán en las sinagogas. A causa de mí, serán llevados ante gobernadores y reyes, para dar testimonio delante de ellos y de los paganos. Cuando los entreguen, no se preocupen de cómo van a hablar o qué van a decir: lo que deban decir se les dará a conocer en ese momento, porque no serán ustedes los que hablarán, sino que el Espíritu de su Padre hablará en ustedes.
El hermano entregará a su hermano para que sea condenado a muerte, y el padre a su hijo; los hijos se rebelarán contra sus padres y los harán morir. Ustedes serán odiados por todos a causa de mi Nombre, pero aquel que persevere hasta el fin se salvará.
Cuando los persigan en una ciudad, huyan a otra. Les aseguro que no acabarán de recorrer las ciudades de Israel, antes de que llegue el Hijo del hombre.

Palabra del Señor. 

¿Qué me quieres decir, Señor? ¿Cómo puedo hacer realidad este evangelio en mi vida? 



"A causa de Cristo tal vez suframos persecuciones, e incluso la muerte misma. Sin embargo cuando al final el Padre Dios nos resucite para ser glorificados junto con su Hijo, estará dando testimonio de que realmente fue Él el que nos envió, y que nosotros, fieles a su voluntad, proclamamos su Evangelio con las palabras, con las obras y con la vida misma. Entonces comprenderemos que, junto con Cristo, habremos llegado a la perfección obedeciendo, en una obediencia hasta la muerte y muerte de Cruz, pues sólo el amor hasta el extremo, que se convierte en entrega para la salvación de los demás, es lo que nos identifica con el Hijo de Dios.
Teniendo esto presente en nosotros, ¿acaso no deberá ser motivo de alegrarnos y saltar de contento cuando nos persigan y maldigan, cuando digan cosas falsas de nosotros, cuando nos juzguen y condenen a muerte por Cristo, sabiendo que nuestros nombres están escritos en el Reino de los cielos?
El Señor va delante nuestro cargando su cruz, va con su amor hasta el extremo, va con su entrega para salvación nuestra."


San Benito


San Benito nació en Nursia (Italia, cerca de Roma) en el año 480. De padres acomodados, fue enviado a Roma a estudiar filosofía y letras, y se nota que aprendió muy bien el idioma nacional (que era el latín) porque sus escritos están redactados en muy buen estilo. 

Todos los datos de su biografía los tomamos de la Vida de San Benito, escrita por San Gregorio Magno, que fue monje de su comunidad benedictina.
Su primera huida. La ciudad de Roma estaba habitada por una mezcla de cristianos fervorosos, cristianos relajados, paganos, ateos, bárbaros y toda clase de gentes de diversos países y de variadas creencias, y el ambiente, especialmente el de la juventud, era espantosamente relajado. Así que Benito se dio cuenta de que si permanecía allá en medio de esa sociedad tan dañada, iba a llegar a ser un tremendo corrompido. Y sabía muy bien que en la lucha contra el pecado y la corrupción resultan vencedores los que en apariencia son "cobardes", o sea, los que huyen de las ocasiones y se alejan de las personas malvadas. Por eso huyó de la ciudad y se fue a un pueblecito alejado, a rezar, meditar y hacer penitencia.
Pequeño percance. Segunda huida. Pero sucedió que en el pueblo a donde llegó, obtuvo un milagro sin quererlo. Vio a una pobre mujer llorando porque se le había partido un precioso jarrón que era ajeno. Benito rezó y le dio la bendición, y el jarrón volvió a quedar como si nada le hubiera pasado. Esto conmovió mucho a las gentes del pueblo y empezaron a venerarlo como un santo. Entonces tuvo que salir huyendo hacia más lejos.

Subiaco. Principios heroicos. Se fue hacia una región totalmente deshabitada y en un sitio llamado "Subiaco"(que significa: debajo del lago, porque había allí cuevas debajo del agua) se retiró a vivir en una roca, rodeada de malezas y de espinos, y a donde era dificilísimo subir. Un monje que vivía por los alrededores lo instruyó acerca de cómo ser un buen religioso y le llevaba un pan cada día, el cual amarraba a un cable, que Benito tiraba desde arriba. Su barba y su cabellera crecieron de tal manera y su piel se volvió tan morena en aquella roca, que un día unos pastores que buscaban unas cabras, al encontrarlo, creyeron que era una fiera. Más luego al oírle hablar, se quedaron maravillados de los buenos consejos que sabía dar. Contaron la noticia y mucha gente empezó a visitarlo para pedirle que les aconsejara y enseñara.

Superior contra su voluntad. Y sucedió que otros hombres, cansados de la corrupción de la ciudad, se fueron a estos sitios deshabitados a rezar y a hacer penitencia, y al darse cuenta de la gran santidad de Benito, aunque él era más joven que los otros, le rogaron que se hiciera superior de todos ellos. El santo no quería porque sabía que varios de ellos eran gente difícil de gobernar y porque personalmente era muy exigente con los que querían llegar a la santidad y sospechaba que no le iban a hacer caso. Pero tanto le rogaron que al fin aceptó el cargo de superior. Con todos ellos fundó allí 12 pequeños conventos de religiosos, cada uno con un superior o abad. El tenía la dirección general de todo.

Primer atentado.  Cuando algunos de aquellos hombres se dieron cuenta de que Benito como superior era exigente y no permitía "vivir prendiéndole un vela a Dios y otra al diablo", que no permitía vivir en esa vida de retiro tan viciosamente como si se viviera en el mundo, dispusieron deshacerse de él y matarlo. Y echaron un fuerte veneno en la copa de vino que él se iba a tomar. Pero el santo dio una bendición a la copa, y esta saltó por los aires hecha mil pedazos. Entonces se dio cuenta de que su vida corría peligro entre aquellos hombres, y renunció a su cargo, se alejó de allí.
terribles Tentaciones. Al joven Benito le llegaron espantosas tentaciones impuras. A su imaginación se le presentaban escenas más corruptas y le llegaba el recuerdo de cierta mujer que él había visto hacía tiempo y sentía toda la fuerza de la pasión. Rezaba y pedía ayudas al cielo, y al fin cuando sintió que ya iba a consentir, se lanzó contra un matorral lleno de punzantes espinas y se revolcó allí hasta que todo su cuerpo quedó herido y lastimado. Así, mediante esas heridas corporales logró curar las heridas de su alma, y la tentación impura se alejó de él.
Su fundación más famosa. Con unos discípulos que le habían sido siempre fieles (San Mauro, San Plácido y otros) se dirigió hacia un monte escarpado, llamado Monte Casino. Allá iba a fundar su famosísima Comunidad de Benedictinos. Su monasterio de Monte Casino ha sido famoso durante muchos siglos.
En el año 530, después de ayunar y rezar por 40 días, empezó la construcción del convento, en la cima del Monte. En ese sitio había un templo pagano, dedicado a Apolo; lo hizo derribar y en su lugar construyó una capilla católica. Luego con sus discípulos fue evangelizando a todos los paganos que vivían en los alrededores, y enseguida sí empezó a levantar el edificio, del cual por tantos siglos han salido santos misioneros a llevar la santidad a pueblos y naciones.
Milagros a montón. San Gregorio en su biografía de San Benito, narra muchos hechos interesantes de entre los cuales vamos a recordar algunos.
El muchacho que no sabía nadar. El joven Plácido cayó en un profundo lago y se estaba ahogando. San Benito mandó a su discípulo preferido Mauro: "Láncese al agua y sálvelo". Mauro se lanzó enseguida y logró sacarlo sano y salvo hasta la orilla. Y al salir del profundo lago se acordó de que había logrado atravesar esas aguas sin saber nadar. La obediencia al santo le había permitido hacer aquel salvamento milagroso.
El edificio que se cae. Estando construyendo el monasterio, se vino abajo una enorme pared y sepultó a uno de los discípulos de San Benito. Este se puso a rezar y mandó a los otros monjes que removieran los escombros, y debajo de todo apareció el monje sepultado, sano y sin heridas, como si hubiera simplemente despertado de un sueño.
La piedra que no se movía. Estaban sus religiosos constructores tratando de quitar una inmensa piedra, pero esta no se dejaba ni siquiera mover un centímetro. Entonces el santo le envió una bendición, y enseguida la pudieron mover de allí como si no pesara nada. Por eso desde hace siglos cuando la gente tiene algún grave problema en su casa que no logra alejar, consigue una medalla de San Benito y le reza con fe, y obtiene prodigios. Es que este varón de Dios tiene mucho influjo ante Nuestro Señor.
El disfrazado. El terrible rey Totila, pagano, estaba invadiendo a Italia, y oyó ponderar la santidad del famoso fundador. Entonces mandó al jefe de su guardia que se vistiera de rey y fuera con los ministros, a presentarse ante el santo, como si él fuera Totila. San Benito, apenas lo vio le dijo: "Quítate esos vestidos de rey que no son los tuyos". El otro volvió a contarle al rey lo sucedido y este se fue a visitarlo con gran respeto. El venerable anciano le anunció que lograría apoderarse de Roma y de Sicilia, pero que poco después de llegar a esa isla moriría. Y así le sucedió, tal cual.
Panes que se multiplican. Hubo una gran escasez en esa región y San Benito mandó repartir entre los pobres todo el pan que había en el convento. Solamente dejó cinco panes, y los monjes eran muchos. Al verlos aterrados ante este atrevimiento les dijo: "Ya verán que el Señor nos devolverá con la misma generosidad con la que hemos repartido". A la mañana siguiente, llegaron a las puertas del monasterio 200 bultos de harina, y nunca se supo quién los envió.
Muertes anunciadas. Un día exclamó: "Se murió mi amigo el obispo de Cápua, porque vi que subía al cielo un bello globo luminoso". Al día siguiente vinieron a traer la noticia de la muerte del obispo. Otro día vio que salía volando hacia el cielo una blanquísima paloma y exclamó: "Seguramente se murió mi hermana Escolástica". Los monjes fueron a averiguar, y sí, en efecto acababa de morir tan santa mujer. El, que había anunciado la muerte de otros, supo también que se aproximaba su propia muerte y mandó a unos religiosos a excavar en el suelo su sepultura. Duraron seis días haciéndola, y apenas la terminaron, empezó él a sentir las altísimas fiebres, y poco después murió.
un día en la vida de San Benito. Se levantaba a las dos de la madrugada a rezar los salmos. Pasaba horas y horas rezando y meditando. Jamás comía carne. Dedicaba bastantes horas al trabajo manual, y logró que sus seguidores se convencieran de que el trabajo no es un rebajarse, sino un ser útil para la sociedad y un modo de imitar a Jesucristo que fue un gran trabajador, y hasta un método muy bueno para alejar tentaciones. Ayunaba cada día, y su desayuno lo tomaba en las horas de la tarde. La mañana la pasaba sin comer ni beber. Atendía a todos los que le iban a hacer consultas espirituales, que eran muchos, y de vez en cuando se iba por los pueblos de los alrededores, con sus monjes a predicar y a tratar de convertir a los pecadores. Su trato con todos era extremadamente amable y bien educado. Su presencia era venerable.
Su famoso reglamento: LA SANTA REGLA. Inspirado por Dios, escribió nuestro santo un Reglamento para sus monjes que llamó "Santa Regla". Es un documento que se ha hecho famoso en todo el mundo, y en el cual se han basado los Reglamentos de todas las demás Comunidades religiosas en la Iglesia Católica. Allí recomienda ciertos detalles como estos:

  • La primera virtud que necesita un religioso (después de la caridad) es la humildad.
  • La casa de Dios es para rezar y no para charlar.
  • Todo superior debe esforzarse por ser amable como un padre bondadoso.
  • El ecónomo o el que administra el dinero no debe humillar a nadie.
  • Nuestro lema debe ser: Trabajar y rezar.
  • Cada uno debe esforzarse por ser exquisito y agradable en su trato.
  • Cada comunidad debe ser como una buena familia donde todos se aman.
  • Evite cada individuo todo lo que sea rústico y vulgar. Recuerde lo que decía San Ambrosio: "Portarse con nobleza es una gran virtud".
Y los que vivieron con él afirmaban que todo lo bueno que recomienda en su Santa Regla, lo practicaba él en su vida diaria. Con estos principios, su Comunidad de Benedictinos ha hecho inmenso bien en todo el mundo en 15 siglos.
Morir de pie, como los robles. El 21 de marzo del año 543, estaba el santo en la Ceremonia del Jueves Santo, cuando se sintió morir. Se apoyó en los brazos de dos de sus discípulos, y elevando sus ojos hacia el cielo cumplió una vez más lo que tanto recomendaba a los que lo escuchaban: "Hay que tener un deseo inmenso de ir al cielo", y lanzando un suspiro como de quien obtiene aquello que tanto había anhelado, quedó muerto.
Dos de sus monjes estaban lejos de allí rezando, y de pronto vieron una luz esplendorosa que subía hacia los cielos y exclamaron: "Seguramente es nuestro Padre Benito, que ha volado a la eternidad". Era el momento preciso en el que moría el santo.

jueves, 10 de julio de 2014

Lectura de la profecía de Oseas 11, 1-4. 8c-9




Así habla el Señor:
Cuando Israel era niño, Yo lo amé,
y de Egipto llamé a mi hijo.
Pero cuanto más los llamaba,
más se alejaban de mí;
ofrecían sacrificios a los Baales
y quemaban incienso a los ídolos.
¡Y Yo había enseñado a caminar a Efraím,
lo tomaba por los brazos!
Pero ellos no reconocieron que Yo los cuidaba.
Yo los atraía con lazos humanos,
con ataduras de amor;
era para ellos como los que alzan
a una criatura contra sus mejillas,
me inclinaba hacia él y le daba de comer.

Mi corazón se subleva contra mí
y se enciende toda mi ternura:
no daré libre curso al ardor de mi ira,
no destruiré otra vez a Efraím.
Porque Yo soy Dios, no un hombre:
soy el Santo en medio de ti,
y no vendré con furor.

Palabra de Dios. 


Reflexionamos juntos

Ni en el mismo evangelio se encuentran acentos tan concretos para revelar la paternidad de Dios. El profeta encuentra en su propia experiencia de padre, unas imágenes inolvidables. Así es Dios con nosotros. Que conmovedor es el dolor de ese padre que tanto ha hecho por sus hijos y que los ve alejarse de él. Cuantos padres reviven hoy, ese drama de Dios en las preocupaciones  por sus hijos adolescentes. También yo puedo “hacer sufrir” a Dios por mis infidelidades. Las palabras finales nos recuerdan las palabras de Jesús (Jn 3,17) Dios no envió a su Hijo al mundo para condenarlo, sino para salvarlo. El hombre tiene tendencia a dejarse llevar por la venganza, por la ira; Dios es misericordioso.

P. Juan R. Celeiro

SALMO RESPONSORIAL 79, 2ac. 3b. 15-16




R.    ¡Señor, ven a salvarnos! 


Escucha, Pastor de Israel,
Tú que tienes el trono sobre los querubines,
reafirma tu poder
y ven a salvamos. R.
 

Vuélvete, Señor de los ejércitos,
observa desde el cielo y mira:
ven a visitar tu vid, la cepa que plantó tu mano,
el retoño que Tú hiciste vigoroso. R.

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 10, 7-15




Jesús envió a sus doce apóstoles, diciéndoles:
Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca. Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente. No lleven encima oro ni plata, ni monedas, ni provisiones para el camino, ni dos túnicas, ni calzado, ni bastón; porque el que trabaja merece su sustento.
Cuando entren en una ciudad o en un pueblo, busquen a alguna persona respetable y permanezcan en su casa hasta el momento de partir. Al entrar en la casa, salúdenla invocando la paz sobre ella. Si esa casa lo merece, que la paz descienda sobre ella; pero si es indigna, que esa paz vuelva a ustedes.
Y si no los reciben ni quieren escuchar sus palabras, al irse de esa casa o de esa ciudad, sacudan hasta el polvo de sus pies. Les aseguro que, en el día del Juicio, Sodoma y Gomorra serán tratadas menos rigurosamente que esa ciudad.

Palabra del Señor.

¿Qué me quieres decir, Señor? ¿Cómo puedo hacer realidad este evangelio en mi vida?



En este Evangelio Jesús nos da “el manual del misionero”. Nos fijamos en tres aspectos:



1. No llevéis en la faja oro, plata ni calderilla. ¿Cómo vamos a anunciar que nuestro tesoro es Dios y la fe, si estamos todo el día preocupados por el dinero, por nuestras cosas?

            “Señor, haznos pobres y austeros”

            “En Ti confiamos. Tú eres nuestra riqueza”

            “Perdona y cura nuestro afán de poseer”



2. Quedaos en la casa donde vayáis. El Evangelio no se anuncia en un día, ni en dos, ni en un año. Hay que tener paciencia. Todos necesitamos tiempo para comprender y acoger la Buena Noticia.

            “Haznos, Señor, pacientes y confiados”

            “Perdona y cura nuestra impaciencia”

            “Gracias Señor por las personas que saben esperar”



3. Si alguno no os recibe, cuando salgáis de su casa sacudid el polvo de los pies. Es necesaria la paciencia ¡imprescindible! con todos aquellos que quieren avanzar. Pero no podemos perder el tiempo con los que se cierran al mensaje del Evangelio una y otra vez.

            “Señor, haznos lúcidos para saber en cada momento

              lo que tenemos que hacer”

            “Enséñanos a saber retirarnos sin rencor”






San Cristóbal Mártir

San Cristóbal, popularísimo gigantón que antaño podía verse con su barba y su cayado en todas las puertas de las ciudades: era creencia común que bastaba mirar su imagen para que el viajero se viese libre de todo peligro durante aquel día. Hoy que se suele viajar en coche, los automovilistas piadosos llevan una medalla de san Cristóbal junto al volante.
¿Quién era? Con la historia en la mano poco puede decirse de él, como mucho que quizá un mártir de Asia menor a quien ya se rendía culto en el Siglo v. Su nombre griego, «el portador de Cristo», es enigmático, y se empareja con una de las leyendas más bellas y significativas de toda la tradición cristiana. Nos lo pintan como un hombre muy apuesto de estatura colosal, con gran fuerza física, y tan orgulloso que no se conformaba con servir a amos que no fueran dignos de él.
Cristóbal sirvió  primero a un rey, aparente señor de la tierra,  a quién Cristóbal vío temblando un día cuando le mencionarón al demonio.
Cristóbal entonces decidió ponerse al servicio del diablo, verdadero príncipe de este mundo, y buscó a un brujo que se lo presentará. Pero en el camino el brujo pasó junto a una Cruz, y temblando la evitó. Cristóbal le pregunto entoncés si él le temía a las cruces, contestandole el brujo que no, que le temía a quién había muerto en la Cruz, Jesucristo. Cristóbal le pregunto entonces si el demonio temía también a Cristo, y el brujo le contestó que el diablo tiembla a la sola mención de una Cruz donde murió él tal Jesucristo.
¿Quién podrá ser ese raro personaje tan poderoso aun después de morir? Se lanza a los caminos en su busca y termina por apostarse junto al vado de un río por donde pasan incontables viajeros a los que él lleva hasta la otra orilla a cambio de unas monedas. Nadie le da razón del hombre muerto en la cruz que aterroriza al Diablo.
Hasta que un día cruza la corriente cargado con un insignificante niño a quien no se molesta en preguntar; ¿qué va a saber aquella frágil criatura? A mitad del río su peso se hace insoportable y sólo a costa de enormes esfuerzos consigue llegar a la orilla: Cristóbal llevaba a hombros más que el universo entero, al mismo Dios que lo creó y redimió. Por fin había encontrado a Aquél a quien buscaba.
--¿Quién eres, niño, que me pesabas tanto que parecía que transportaba el mundo entero?--Tienes razón, le dijo el Niño. Peso más que el mundo entero, pues soy el creador del mundo. Yo soy Cristo. Me buscabas y me has encontrado. Desde ahora te llamarás Cristóforo, Cristóbal, el portador de Cristo. A cualquiera que ayudes a pasar el río, me ayudas a mí.
Cristóbal fue bautizado en Antioquía. Se dirigió sin demora a predicar a Licia y a Samos. Allí fue encarcelado por el rey Dagón, que estaba a las órdenes del emperador Decio. Resistió a los halagos de Dagón para que se retractara. Dagón le envió dos cortesanas, Niceta y Aquilina, para seducirlo. Pero fueron ganadas por Cristóbal y murieron mártires. Después de varios intentos de tortura, ordenó degollarlo. Según Gualterio de Espira, la nación Siria y el mismo Dagón se convirtieron a Cristo.
San Cristóbal es un Santo muy popular, y poetas modernos, como García Lorca y Antonio Machado, lo han cantado con inspiradas estrofas. Su efigie, siempre colosal y gigantesca, decora muchísimas catedrales, como la de Toledo, y nos inspira a todos protección y confianza.
Sus admiradores, para simbolizar su fortaleza, su amor a Cristo y la excelencia de sus virtudes, le representaron de gran corpulencia, con Jesús sobre los hombros y con un árbol lleno de hojas por báculo.
Esto ha dado lugar a las leyendas con que se ha oscurecido su vida. Se le considera patrono de los transportadores y automovilistas.

miércoles, 9 de julio de 2014

Viva la Patria!!!


Lectura de la profecía de Oseas 10, 1-3.7-8. 12




Israel era una viña exuberante,
que producía su fruto.
Cuanto más se multiplicaban sus frutos,
más multiplicaba él los altares;
cuanto mejor le iba al país,
mejores hacía él las piedras conmemorativas.
Su corazón está dividido,
ahora tendrán que expiar:
el mismo Señor destrozará sus altares,
devastará sus piedras conmemorativas.
Seguramente dirán entonces:
«No tenemos rey,
porque no hemos temido al Señor.
Pero el rey ¿que podría hacer por nosotros?»

¡Samaría está completamente perdida!
Su reyes como una astilla
sobre la superficie de las aguas.
Los lugares altos de Aven, el pecado de Israel,
también serán destruidos;
espinas y cardos invadirán sus altares.
Ellos dirán entonces a las montañas: «Cúbrannos»,
y a las colinas: «¡Caigan sobre nosotros!»

Siembren semillas de justicia,
cosechen el fruto de la fidelidad,
roturen un campo nuevo:
es tiempo de buscar al Señor, hasta que Él venga
y haga llover para ustedes la justicia.

Palabra de Dios. 


Reflexionamos juntos

Por primera vez el pueblo elegido es comparado con una viña que ha de dar mucho fruto. Jesús usara esta imagen (Mt 21,33;20,1) ¿Soy yo una buena viña para Dios? “Su corazón esta dividido”: También el mío, Señor. Me atrae el bien, pero mi corazón va hacia los materialismos fáciles. Jesús utilizara este pasaje (Lc 23,30) para decir que los hombres  ante la catástrofe no tendrán ninguna “razón para vivir” y se desearan la muerte. En esto acaba  finalmente, el furor de vivir sin freno ni ley. Por algo en las civilizaciones llamadas “avanzadas” es también donde progresa mas la cantidad de suicidios. Siempre hay una esperanza de conversión, de un futuro mejor, si los hombres quieren colaborar con ello: si siembras justicia, Dios hará llover justicia.

P. Juan R. Celeiro

SALMO RESPONSORIAL 104, 2-7





R.    ¡Busquen el rostro del Señor!

¡Canten al Señor con instrumentos musicales,
pregonen todas sus maravillas!
¡Gloríense en su santo Nombre,
alégrense los que buscan al Señor! R.


¡Recurran al Señor ya su poder,
busquen constantemente su rostro;
recuerden las maravillas que Él obró,
sus portentos y los juicios de su boca! R.
 

Descendientes de Abraham, su servidor,
hijos de Jacob, su elegido:
el Señor es nuestro Dios,
en toda la tierra rigen sus decretos. R.

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 10, 1-7





Jesús convocó a sus doce discípulos y les dio el poder de expulsar a los espíritus impuros y de sanar cualquier enfermedad o dolencia.
Los nombres de los doce Apóstoles son: en primer lugar, Simón, de sobrenombre Pedro, y su hermano Andrés; luego, Santiago, hijo de Zebedeo, y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el publicano; Santiago, hijo de Alfeo, y Tadeo; Simón, el Cananeo, y Judas Iscariote, el mismo que lo entregó.
A estos Doce, Jesús los envió con las siguientes instrucciones:
«No vayan a regiones paganas, ni entren en ninguna ciudad de los samaritanos. Vayan, en cambio, a las ovejas perdidas del pueblo de Israel. Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca. Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente».

Palabra del Señor. 



¿Qué me quieres decir, Señor? ¿Cómo puedo hacer realidad este evangelio en mi vida?



Los llamó. Y el Evangelio nos da el nombre de los doce.  Hoy Jesús te llama, te llama por el nombre, a ti personalmente. Te llama porque te ama, porque quiere hacerte feliz, porque confía en ti, porque quiere llevar su Evangelio, su consuelo a todas las gentes...

            “Habla Señor, que tu siervo escucha”

            “Señor ¿qué quieres de mí?”

            “Hágase en mí según tu palabra”

            “Estoy dispuesto. Envíame”



Les dio autoridad. A ti te da su misma fuerza, la fuerza de su Espíritu. No vamos a convencer con nuestra sabiduría ni a hacer obras maravillosas con nuestra fuerza. El Señor mostrará su grandeza en la debilidad de los enviados.

            “Señor, gracias por la fuerza de tu Espíritu”

            “Señor, en tu nombre y con tu fuerza iré a donde quieras”

            “Perdona Señor y cura nuestra prepotencia”



Jesús quiere que comiencen la misión en su propia tierra, y que se preocupen especialmente de las ovejas descarriadas. Los conoce y nos conoce bien: a veces nos parece que no se puede hacer nada en nuestra familia, con nuestro grupo de amigos, en los ambientes más cercanos. Sin embargo, el que no evangeliza, el que no da testimonio entre los suyos ¡qué difícil será que lo haga entre que están muy lejos!
¿Qué te dice Dios? ¿Qué le dices?

Nuestra Señora de Itatí

Según nos cuenta la tradición, la ubicación definitiva del pueblo lo eligió la propia virgen.Sobre el pequeño pueblo había caído una incursión de indios, que habían robado la imagen.A los pocos días, en una bajada del río Paraná, ésta apareció sobre un islote del río, fuente donde está hoy el pueblo.Con grandes honores la llevaron a su capilla, pero la imagen de la virgen volvió a desaparecer y a aparecer sobre esa piedra, como esto se repitió varias veces las pobladores del lugar  entendieron  que esa era su voluntad y quería que allí se levantáse su capilla y entorno a la capilla el pueblo.
  El pueblo recibió el  nombre de la imagen de Nuestra Señora de Itatí, según  la tradición fue traída de una reducción de los indios itatines que habitaban el Guairá.En la lengua guaraní- Itatí- tiene varios significados; algunos traducen: como PIEDRA BLANCA, otro PUNTO DE PIEDRA, también LUGAR DE MUCHAS PIEDRAS.
  Podemos imaginar la alegría de estos hombres sencillos cuando los misioneros trajeron la imagen. Podemos imaginar cuan grande fue el amor de este pueblo a su madre, tan grande que hizo posible que la Virgen María derramara desde ahí su amor hacia todos.
  A partir  de la solemne Coronación Pontifica de la Virgen de Itatí en el año 1900 se estableció    el 9 de julio como día de su fiesta. La devoción a la Virgen de Itatí fue el vínculo de unión entre las dos raza que poblaron nuestro litoral,  la guaraní y la europea. Siendo hijos de una misma Madre es más fácil descubrirse como hermanos, la convivencia se hizo posible y las razas mezclaron sus sangres al amparo de Nuestra Señora de Itatí se levanta en el centro del litoral punto de unión de países hermanos.
  Hoy más que nunca debemos pedir a Nuestra Señora que nos ayude a crecer en una fraternidad de pueblos y a descubrir nuestra vocación de unidad en sabernos hijos del mismo  Dios, Padre bondadoso y de la Virgen , madre amorosa, presente en Itatí.



                           VIRGEN DE ITATÍ 
                                                              RUEGA POR NOSOTROS

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