sábado, 24 de noviembre de 2012

Lectura del libro del Apocalipsis 11, 4-12


 

Yo, Juan, oí una voz que me decía: «Estos dos testigos son los dos olivos y los dos candelabros que están delante del Señor de la tierra. Si alguien quiere hacerles daño, saldrá un fuego de su boca que consumirá a sus enemigos: así perecerá el que se atreva a dañarlos. Ellos tienen el poder, de cerrar el cielo para impedir que llueva durante los días de su misión profética; y también, tienen poder para cambiar las aguas en sangre y para herir la tierra con toda clase de plagas, todas las veces que quieran.
Y cuando hayan acabado de dar testimonio, la Bestia que surge del Abismo les hará la guerra, los vencerá y los matará. Sus cadáveres yacerán en la plaza de la gran Ciudad -llamada simbólicamente Sodoma y también Egipto-, allí mismo donde el Señor fue crucificado. Estarán expuestos durante tres días y medio, a la vista de gente de todos los pueblos, familias, lenguas y naciones, y no se permitirá enterrarlos. Los habitantes de la tierra se alegrarán y harán fiesta, y se intercambiarán regalos, porque estos dos profetas los habían atormentado».
Pero después de estos tres días y medio, un soplo de vida de Dios entró en ellos y los hizo poner de pie, y un gran temor se apoderó de los espectadores.
Entonces escucharon una voz potente que les decía desde el cielo: «Suban aquÍ». Y ellos subieron al cielo en la nube, a la vista de sus enemigos.
 
Palabra de Dios.


Reflexionemos

 En el profeta Zacarías los dos olivos simbolizaban a Josué y Zorobabel, los dos jefes de Israel tras volver del Destierro, restauradores del Templo de Jerusalén. Aquí se trataría de dos paladines encargados de edificar el Nuevo Templo, la Iglesia de Cristo. Se los describe con los rasgos de Moisés y Elías. Se ha pensado que representan a Pedro y Pablo que sellaron su testimonio con el martirio bajo Nerón, simbolizado tal vez por la Bestia, en la Gran Ciudad que sería Roma. Y como siguieron las huellas de su Señor que fue crucificado también han sido resucitados y llevados junto a Él a participar de su Gloria. Dios ha respondido a su fidelidad. Su testimonio anima a la Iglesia a esperar sin desfallecer en el Señor.

P. Juan R. Celeiro

SALMO RESPONSORIAL 143, 1-2. 9-10




R.    ¡Bendito sea el Señor, mi Roca! 

Bendito sea el Señor, mi Roca,
el que adiestra mis brazos para el combate
y mis manos para la lucha. R.
 
Él es mi bienhechor y mi fortaleza,
mi baluarte y mi libertador;
Él es el escudo con que me resguardo,
y el que somete los pueblos a mis pies. R.
 
Dios mío, yo quiero cantarte un canto nuevo
y tocar para ti con el arpa de diez cuerdas,
porque Tú das la victoria a los reyes
y libras a David, tu servidor. R.

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 20, 27-40



Se acercaron a Jesús algunos saduceos, que niegan la resurrección, y le dijeron: «Maestro, Moisés nos ha ordenado: "Si alguien está casado y muere sin tener hijos, que su hermano, para darle descendencia, se case con la viuda". Ahora bien, había siete hermanos. El primero se casó y murió sin tener hijos. El segundo se casó con la viuda, y luego el tercero. Y así murieron los siete sin dejar descendencia. Finalmente, también murió la mujer. Cuando resuciten los muertos, ¿de quién será esposa, ya que los siete la tuvieron por mujer?»

Jesús les respondió: «En este mundo los hombres y las mujeres se casan, pero los que son juzgados dignos de participar del mundo futuro y de la resurrección no se casan. Ya no pueden morir, porque son semejantes a los ángeles y son hijos de Dios, al ser hijos de la resurrección.
Que los muertos van a resucitar, Moisés lo ha dado a entender en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor "el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob". Porque Él no es un Dios de muertos, sino de vivientes; todos, en efecto, viven para Él».
Tomando la palabra, algunos escribas le dijeron: «Maestro, has hablado bien». Y ya no se atrevían a preguntarle nada.
 
Palabra del Señor.



¿Qué me quieres decir, Señor? ¿Cómo puedo hacer realidad este evangelio en mi vida? 


 Los saduceos no creían en la resurrección y plantean a Jesús una pregunta, no para aclarar una duda, sino para ridiculizar a cuantos creían en la resurrección. A veces no nos conformamos con presentar nuestras ideas con sencillez y claridad, y menospreciamos a quienes tienen opiniones y creencias distintas a las nuestras.
     "Señor, hazme sencillo y humilde"
     "Ayúdame a respetar y a amar a los que no piensan como yo"

Jesús aprovecha hasta la mala intención de los saduceos para exponer su doctrina con paciencia: "No es Dios de muertos, sino de vivos". Nosotros creemos en la resurrección. Creemos que un día resucitaremos a una vida nueva de hijos de Dios en plenitud, de fraternidad perfecta.
     "Gracias Señor por el regalo de la fe y la esperanza"
     "Ayúdanos a ser testigos de esperanza en el mundo"
     "Perdona Jesús nuestras desesperanzas y pesimismos"

 La fe en la resurrección no nos desentiende de los problemas de la tierra. Los cristianos no deberíamos tener tanto miedo para entregar la vida por los hermanos, por el Reino de Dios, porque sabemos que recobraremos una vida nueva multiplicada. Los cristianos hemos recibido la misión de "traer el cielo a la tierra", de trabajar para que todos se sientan hermanos e hijos de Dios. ¿Cómo voy a responder a esta misión? Pido a Dios luz y fuerza para hacerlo con generosidad.

San Andrés Dung-Lac y Compañeros Mártires



Durante el siglo XVI y los siguientes, el pueblo del Vietnam escuchó el mensaje evangélico, predicado, en primer lugar, por misioneros pertenecientes a diferentes Ordenes religiosas. El pueblo vietnamita recibe la predicación de los misioneros con gran piedad y alegría. Pero no tardó en sobrevenir la persecución. Durante los siglos XVII, XVIII y XIX muchos vietnamitas fueron martirizados, entre los cuales se cuentan obispos, presbíteros, religiosos y religiosas, catequistas de uno y otro sexo y hombres y mujeres laicos de distintas condiciones sociales.

viernes, 23 de noviembre de 2012

Lectura del libro del Apocalipsis 10, 8-11


 

Yo, Juan, oí la voz que me habló nuevamente desde el cielo, diciéndome: «Ve a tomar el pequeño libro que tiene abierto en la mano el Ángel que está de pie sobre el mar y sobre la tierra».
Yo corrí hacia el Ángel y le rogué que me diera el pequeño libro, y él me respondió: «Toma y cómelo; será amargo para tu estómago, pero en tu boca será dulce como la miel».
Yo tomé el pequeño libro de la mano del Ángel y lo comí: en mi boca era dulce como la miel, pero cuando terminé de comerlo, se volvió amargo en mi estómago.
Entonces se me dijo: «Es necesario que profetices nuevamente acerca de una multitud de pueblos, de naciones, de lenguas y de reyes».
 
Palabra de Dios. 


Reflexionemos

El texto se inspira en la vocación profética de Ezequiel (Ez 2,8-3,3). Se renueva aquí la misión profética de Juan: por un lado deberá anunciar la dulzura de la victoria final de la Iglesia, pero por otro la amargura de los sufrimientos que deberá padecer. Se trata de la dinámica Pascual: no hay Resurrección sin Cruz. Pero esto no es así por un capricho de un Dios algo sádico; es así porque por amor Cristo, y por tanto su Iglesia, le siguen diciendo que Sí al Padre y a su proyecto salvífico aún cuando en el entorno se levanten innumerables negativas, contradicciones y persecuciones. Y el Padre reencausa el sufrimiento y la muerte padecidas por fidelidad hacia la Exaltación y la Gloria; lo que parece fracaso se transforma en definitiva victoria. ¿Hasta dónde dirá que Sí nuestro amor?


P. Juan R. Celeiro

SALMO RESPONSORIAL 118, 14. 24. 72. 103. 111. 131




R.    ¡Dulce es tu palabra para mi boca, Señor! 
 
Me alegro de cumplir tus prescripciones,
más que de todas las riquezas.
Porque tus prescripciones son todo mi deleite,
y tus precepto, mis consejeros. R.
 
Para mí vale más la ley de tus labios
que todo el oro y la plata.
¡Qué dulce es tu palabra para mi boca,
es más dulce que la miel! R.

Tus prescripciones son mi herencia para siempre,
porque alegran mi corazón.
Abro mi boca y aspiro hondamente,
porque anhelo tus mandamientos. R.

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 19, 45-48


 

Jesús, al entrar al Templo, se puso a echar a los vendedores, diciéndoles: «Está escrito: "Mi casa será una casa de oración, pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones"».
Y diariamente enseñaba en el Templo. Los sumos sacerdotes, los escribas y los más importantes del pueblo buscaban la forma de matarlo. Pero no sabían cómo hacerlo, porque todo el pueblo lo escuchaba y estaba pendiente de sus palabras.
 
Palabra del Señor.


¿Qué me quieres decir, Señor? ¿Cómo puedo hacer realidad este evangelio en mi vida?

Jesús no sólo es el hombre dulce y tierno que nos habla de cosas preciosas. Es también el profeta valiente que denuncia la falsedad, que reacciona ante el abuso, que se enfrenta a los poderosos... En nuestra vida se han de combinar dos dimensiones de la vida de Jesús y de los profetas: plantar el amor y arrancar el pecado, el anuncio de la solidaridad y la denuncia del egoísmo, consolar corazones desgarrados y remover conciencias conformistas... En mi vida ¿qué tendría que potenciar a este respecto? Pido a Dios luz y fuerza.

 Intentaban quitarlo de en medio. El mensaje de Jesús les resultaba peligroso. Y para colmo, se atreve a echar a los vendedores del templo. Les parece intolerable. También nosotros tratamos de quitarnos de en medio a quien nos resulta molesto, al que nos recuerda la verdad, tantas veces molesta... Lo pensamos y pedimos perdón.
    
 Jesús no era un maestro más. Sabía de qué hablaba. Hacía lo que decía. Era coherente hasta el extremo. No era hombre de medias tintas. Conocía los problemas de la gente. Por eso y por muchas cosas más, lo escuchaban con gusto. Nosotros no somos "el Mesías", no somos el Hijo de Dios. Pero estamos hemos recibido el mismo Espíritu de Jesús y estamos llamados a ser anunciadores del Evangelio. Si intentamos seguir a Jesús con autenticidad, aunque estemos envueltos por mil pobrezas, mucha gente estará pendiente de nuestros labios... y de nuestra vida.
     "Tu palabra, Señor, me da vida"
     "Gracias Padre por las personas me han enseñado con sus palabras y con su vida"
     "Ayúdame a anunciar tu Palabra con mi vida entera"

San Clemente Papa

San Clemente fue el tercer sucesor de San Pedro (después de Lino y Cleto) y gobernó a la Iglesia desde el año 93 hasta el 101.
El año 96 escribió una carta a Los Corintios, que es el documento Papal más antiguo que se conoce (Después de las cartas de San Pedro). En esa carta da muy hermosos consejos, y recomienda obedecer siempre al Pontífice de Roma (Entre otras cosas dice: "el que se conserva puro no se enorgullezca por ello, porque la pureza es un regalo gratuito de Dios y no una conquista nuestra").
Por ser cristiano fue desterrado por el emperador Trajano a Crimea (al sur de Rusia) y condenado a trabajos forzados a picar piedra con otros dos mil cristianos. Las actas antiguas dicen que estos le decían: "Ruega por nosotros Clemente, para que seamos dignos de las promesas de Cristo".
San Ireneo (que vivió en el siglo segundo) dice que Clemente vio a los santos apóstoles Pedro y Pablo y trató con ellos. Las Actas antiguas añaden que allá en Crimea convirtió a muchísimos paganos y los bautizó. Los obreros de la mina de mármol sufrían mucho por la sed, porque la fuente de agua más cercana estaba a diez kilómetros de distancia. El santo oró con fe y apareció allí muy cerca una fuete de agua cristalina. Esto le dio más fama de santidad y le permitió conseguir muchas conversiones más.
Un día las autoridades le exigieron que adorara a Júpiter. Él dijo que no adoraba sino al verdadero Dios. Entonces fue arrojado al mar, y para que los cristianos no pudieran venerar su cadáver, le fue atado al cuello un hierro pesadísimo. Pero una gran ola devolvió su cadáver a la orilla.
San Cirilo y San Metodio llevaron a Roma en el año 860 los restos de San Clemente, los cuales fueron recibidos con gran solemnidad en la Ciudad Eterna, y allá se conservan.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Lectura del libro del Apocalipsis 5, 1-10



 
Yo, Juan, vi en la mano derecha de Aquél que estaba sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera, y sellado con siete sellos. Y vi a un Ángel poderoso que proclamaba en alta voz: «¿Quién es digno de abrir el libro y de romper sus sellos?» Pero nadie, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de ella, era capaz de abrir el libro ni de leerlo. Y yo me puse a llorar porque nadie era digno de abrir el libro ni de leerlo. Pero uno de los Ancianos me dijo: «No llores: ha triunfado el León de la tribu de Judá, el Retoño de David, y Él abrirá el libro y sus siete sellos».
Entonces vi un Cordero que parecía haber sido inmolado: estaba de pie entre el trono y los cuatro Seres Vivientes, en medio de los veinticuatro Ancianos. Tenía siete cuernos y siete ojos. que son los siete Espíritus de Dios enviados a toda la tierra.
El Cordero vino y tomó el libro de la mano derecha de Aquél que estaba sentado en el trono. Cuando tomó el libro, los cuatro Seres Vivientes y los veinticuatro Ancianos se postraron ante el Cordero. Cada uno tenía un arpa, y copas de oro llenas de perfume, que son las oraciones de los Santos, y cantaban un canto nuevo, diciendo:
 
«Tú eres digno de tomar el libro
y de romper los sellos,
porque has sido inmolado,
y por medio de tu Sangre,
has rescatado para Dios
a hombres de todas las familias,
lenguas, pueblos y naciones.
Tú has hecho de ellos un Reino sacerdotal
para nuestro Dios,
y ellos reinarán sobre la tierra».
 
Palabra de Dios. 


Reflexionemos

l libro de la historia del mundo esta en la mano de Dios. A veces nos preguntamos: ¿que significa tal acontecimiento?¿a dónde nos llevará todo esto?¿qué nos depara el porvenir?. Cristo, que fue inmolado y que venció es el único capaz de decirnos el significado de lo que vivimos. La historia de la humanidad tiene su única y definitiva  significación en Cristo Jesús. El es en verdad la clave de la historia del mundo. Sin él, el mundo no tienen sentido. Sin El, la creación entera es como un libro “escrito en el anverso y reverso” pero indescifrable, ilegible, incomprensible. El cordero derramo su sangre por la humanidad. Esta no camina hacia el anonadamiento, la muerte, sino hacia la “salvación”, “el rescate”, la “vida para Dios, junto a Dios” de hombres venidos de todos los horizontes, razas y culturas.


P. Juan R. Celeiro

SALMO RESPONSORIAL 149, 1-6a. 9b



 
R.    ¡Nos has hecho reyes y sacerdotes para nuestro Dios! 

 
Canten al Señor un canto nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que Israel se alegre por su Creador
y los hijos de Sión se regocijen por su Rey. R.
 
 
Celebren su Nombre con danzas,
cántenle con el tambor y la cítara,
porque el Señor tiene predilección por su pueblo
y corona con el triunfo a los humildes. R.

 
Que los fieles se alegren por su gloria
y canten jubilosos en sus fiestas.
Glorifiquen a Dios con sus gargantas:
éste es un honor para todos sus fieles. R.

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 19, 41-44



 
Cuando Jesús estuvo cerca de Jerusalén y vio la ciudad, se puso a llorar por ella, diciendo: «¡Si tú también hubieras comprendido en este día el mensaje de paz! Pero ahora está oculto a tus ojos.
Vendrán días desastrosos para ti, en que tus enemigos te cercarán con empalizadas, te sitiarán y te atacarán por todas partes. Te arrasarán junto con tus hijos, que están dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no has sabido reconocer el tiempo en que fuiste visitada por Dios».
 
Palabra del Señor.



¿Qué me quieres decir, Señor? ¿Cómo puedo hacer realidad este evangelio en mi vida? 

  Jesús lloró. Lo acabamos de leer en este evangelio. Jesús sufre sobre todo con el sufrimiento de las personas. Se deja afectar por los problemas de los demás. No pasa de largo. No se cierra en sus problemas.
     "Gracias Jesús porque sufres por mi, por nuestro mundo"
     "Ayúdame Señor a compartir las alegrías y los problemas de los demás"

 "Si al menos tu comprendieras..." La historia de Jesús es la historia de un incomprendido. No le comprende la gente que lo escucha, ni siquiera sus mismos discípulos. En muchas ocasiones el evangelio nos dice que los más cercanos no le entienden. También a nosotros nos cuesta entender. Hay palabras difíciles de entender y vivir: cruz, sacrificio, perdón, humildad, entrega...
     "Ayúdame Señor a entender tu palabra"
     "Gracias Señor por tener paciencia conmigo"

 Jesús pronuncia las palabras del Evangelio de hoy pocos días antes morir. A pesar de no ser comprendido, Jesús sigue amando, sigue entregándose por aquellos que le rechazan. ¡Cuanto nos cuesta amar a los que no nos entienden y sufrir por aquellos que nos ignoran! Necesitamos la fuerza del Espíritu para avanzar por este camino.
     "Dame Señor un corazón generoso como el tuyo"
     "Gracias Padre por las personas que me aman gratuitamente"
     "Concédeme Señor tu Espíritu de entrega"
 


Santa Cecilia Mártir




Santa CeciliaPor más de mil años Santa Cecilia ha sido muy venerada en la Iglesia Católica.
Una tradición muy antigua dice que pertenecía a una de las principales familias de Roma, que acostumbraba vestir una túnica de tela muy áspera y que había consagrado a Dios su virginidad.
Sus padres la comprometieron en matrimonio con un joven llamado Valeriano, pero Cecilia le dijo a éste que ella había hecho voto de virginidad y que si él quería ver al ángel de Dios debía hacerse cristiano. Valeriano se hizo instruir por el Papa Urbano y fue bautizado. Luego entre Cecilia y Valeriano convencieron a Tiburcio, el hermano de éste, y lograron que también se hiciera cristiano.
Las historias antiguas dicen que Cecilia veía a su ángel de la guarda. El alcalde de Roma, Almaquio, había prohibido sepultar los cadáveres de los cristianos. Pero Valeriano y Tiburcio se dedicaron a sepultar todos los cadáveres de cristianos que encontraban. Por eso fueron arrestados. Llevados ante el alcalde, éste les pidió que declararan que adoraban a Júpiter. Ellos le dijeron que únicamente adoraban al verdadero Dios del cielo y a su Hijo Jesucristo. Entonces fueron ferozmente azotados y luego les dieron muerte. Los dos santos mártires animaban a los demás cristianos de Roma a sufrir con gusto todos los horrores, con tal de no ser infieles a la santa religión.
En seguida la policía arrestó a Cecilia y le exigió que renunciara a la religión de Cristo. Ella declaró que prefería la muerte antes que renegar de la verdadera religión. Entonces fue llevada junto a un horno caliente para tratar de sofocarle con los terribles gases que salían de allí, pero en vez de asfixiarse ella cantaba gozosa (quizás por eso la han nombrado patrona de los músicos). Visto que con este martirio no podían acabar con ella, el cruel Almaquio mandó que le cortaran la cabeza. La santa, antes de morir le pidió al Papa Urbano que convirtiera su hermosa casa en un templo para orar, y así lo hicieron después de su martirio. Antes de morir, había repartido todos sus bienes entre los pobres.
En 1599 permitieron al escultor Maderna ver el cuerpo incorrupto de la santa y él fabricó una estatua en mármol de ella, muy hermosa, la cual se conserva en la iglesia de Santa Cecilia en Roma. Está acostada de lado y parece que habla.
En Roma había ya en el año 545 un templo dedicado a esta gran Santa. 
 

domingo, 18 de noviembre de 2012

Lectura del libro del profeta Daniel (12, 1-3)


En aquel tiempo, se levantará Miguel, el gran príncipe que defiende a tu pueblo. Será aquél un tiempo de angustia, como no lo hubo desde el principio del mundo. Entonces se salvará tu pueblo; todos aquellos que están escritos en el libro. Muchos de los que duermen en el polvo, despertarán: unos para la vida eterna, otros para el eterno
castigo.
Los guías sabios brillarán como el esplendor del firmamento, y los que enseñan a muchos la justicia, resplandecerán como estrellas por toda la eternidad.
Palabra de Dios.

Reflexionemos

Se alude a los tiempos de angustia que precederán al resultado definitivo del juicio universal de Dios. En esos momentos los creyentes estáran pasando graves dificultades, pero Dios, que sale en defensa de los suyos, vencerá con su poderoso ejército a las fuerzas del mal que hostigan y amenazan la existencia de los justos. Indefensos, y confiados absolutamente a la justicia de Dios, Miguel será su protector. Él salvará a los elegidos, a los inscritos en el libro. Dios, que conoce el resultado de la historia, de los destinos de los pueblos y de sus moradores, ha salvaguardado ya la vida de los justos anotando sus nombres en un libro. No hay por qué temer si las fuerzas destructoras quieren arrancarles la vida. Si los fieles al Señor llegan a morir por la violencia del mal, volverán a la vida. Una vuelta a la vida para ser juzgados. La resurrección es, un momento previo al juicio, tras el que vendrá la división de los dos grupos: los justos y los pecadores.

P. Juan R. Celeiro

Salmo Responsorial Salmo 15


Enséñanos, Señor,
el camino de la vida.
El Señor es la parte que me ha tocado en herencia: mi vida está en sus manos. Tengo siempre presente al Señor y con él a mi lado,jamás tropezaré.
Enséñanos, Señor,
el camino de la vida.
Por eso se me alegran el corazón y el alma y mi cuerpo vivirá tranquilo, porque tú no me abandonarás a la muerte ni dejarás que sufra yo la corrupción.
Enséñanos, Señor,
el camino de la vida.
Enséñame el camino de la vida, sáciame de gozo en tu presencia y de alegría perpetua junto a ti.
Enséñanos, Señor,
el camino de la vida.

Lectura de la carta a los hebreos (10, 11-14. 18)


Hermanos:
En la antigua alianza los sacerdotes ofrecían en el templo, diariamente y de pie, los mismos sacrificios, que no podían perdonar los pecados. 
Cristo, en cambio, ofreció un solo sacrificio por los pecados y se sentó para siempre a la derecha de Dios; no le queda sino aguardar a que sus enemigos sean puestos bajo sus pies. Así, con una sola ofrenda, hizo perfectos para siempre a los que ha santificado. Porque una vez que los pecados han sido perdonados, ya no hacen falta más ofrendas por ellos.

Palabra de Dios.

† Lectura del santo Evangelio según san Marcos (13, 24-32)


En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
“Cuando lleguen aquellos días, después de la gran tribulación, la luz del sol se apagará, no brillará la luna, caerán del cielo las estrellas y el universo entero se conmoverá.
Entonces verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder y majestad. Y él enviará a sus ángeles a congregar a sus elegidos desde los cuatro puntos cardinales y desde lo más profundo de la tierra a lo más alto del cielo.
Entiendan esto con el ejemplo de la higuera. Cuando las ramas se ponen tiernas y brotan las hojas, ustedes saben que el verano está cerca. Así también, cuando vean ustedes que suceden estas cosas, sepan que el fin ya está cerca, ya está a la puerta. En verdad que no pasará esta generación sin que todo esto se cumpla. Podrán dejar de existir el cielo y la tierra, pero mis palabras no dejarán de cumplirse. Nadie conoce el día ni la hora. Ni los ángeles del cielo ni el Hijo; solamente el Padre”.

Palabra del Señor.


¿Qué me quieres decir, Señor? ¿Cómo puedo hacer realidad este evangelio en mi vida? 


 Con un lenguaje ciertamente difícil de comprender, el Evangelio de hoy nos habla del final de la historia, un final que fundamentalmente será positivo: Jesús, el Hijo del Hombre, aparecerá glorioso y los elegidos (los que hayan vivido en el amor) serán finalmente congregados. No caminamos, por consiguiente, hacia la destrucción completa, caminamos hacia la felicidad total de todos. En el fondo, este evangelio es un grito de esperanza.
     "Señor, ayúdanos a ser testigos de esperanza"
     "No me dejes caer en el pesimismo"
     "Gracias, Dios, porque nos conduces hacia Ti"

 Este mundo avanza hacia su cumplimiento feliz porque Dios mismo está empeñado en ello. Hay que descubrirlo allí donde aparecen ramas nuevas de solidaridad y justicia, allí donde brotan yemas de perdón y fraternidad. Allí está Dios. Hay que descubrirlo, alegrarse, dar gracias y trabajar con él, para seguir empujando la historia hacia la paz con él y con todas las personas.
     "Concédenos Señor luz para descubrir tu presencia en el mundo"
     "Gracias Señor por todo lo que haces entre nosotros"
     "Gracias, Jesús, por contar conmigo para transformar el mundo"

 "Cielo y tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán". Las palabras de Jesús se cumplen siempre, hasta las que parecen más irreales. Cuando vivimos de acuerdo con su palabra somos felices. Es la experiencia de cualquier cristiano, de cualquier persona que siga la palabra de Jesús, aunque no lo sepa. Su palabra es verdad y nos conduce a la vida.
      "Tu palabra me da vida, confío en ti, Señor"
      "Hágase en mi según tu palabra"

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