Lecturas de hoy

 



Lectura de la primera carta del Apóstol san Pablo

a los cristianos de Tesalónica

4, 1-8

 

Hermanos:

Les rogamos y les exhortamos en el Señor Jesús, que vivan conforme a lo que han aprendido de nosotros sobre la manera de comportarse para agradar a Dios. De hecho, ustedes ya viven así: hagan mayores progresos todavía. Ya conocen las instrucciones que les he dado en nombre del Señor Jesús.

La voluntad de Dios es que sean santos, que se abstengan del pecado carnal, que cada uno sepa usar de su cuerpo con santidad y respeto, sin dejarse arrastrar por los malos deseos, como hacen los paganos que no conocen a Dios. Que nadie se atreva a perjudicar ni a dañar en esto a su hermano, porque el Señor hará justicia por todas estas cosas, como ya se lo hemos dicho y atestiguado. Dios, en efecto, no nos llamó a la impureza, sino a la santidad. Por eso, el que desprecia estas normas, no desprecia a un hombre, sino a Dios, a ese Dios que les ha dado su Espíritu Santo.

 

Palabra de Dios.



Los pueblos venidos de la gentilidad a la fe en Cristo, no pueden considerarse integrados al pueblo Judío; tampoco pueden seguir siendo llamados gentiles. Dios, en Cristo, se ha constituido un Pueblo nuevo en el que Él está tanto en el centro de la fe, como en el centro de la ética y de la moral; es decir, en el centro de todas las relaciones humanas tanto hacia Dios como hacia el prójimo. Así, la persona de fe es una criatura nueva en Cristo, y ha de manifestase como tal abandonando todo aquello que se oponga al amor a Dios y al amor al prójimo.


 

 

SALMO RESPONSORIAL                          96, 1. 2b. 5-6. 10. 12

 

R.    ¡Alégrense, justos, en el Señor!

 

¡EI Señor reina!

Alégrese la tierra,

regocíjense las islas incontables.

La Justicia y el Derecho son la base de su trono. R.

 

Las montañas se derriten como cera

delante del Señor, que es el dueño de toda la tierra.

Los cielos proclaman su justicia

y todos los pueblos contemplan su gloria. R.

 

Tú amas, Señor,

a los que odian el mal,

proteges la vida de tus fieles

y los libras del poder de los malvados. R.

 

Nace la luz para el justo,

y la alegría para los rectos de corazón.

Alégrense, justos, en el Señor

y alaben su santo Nombre. R.

 

 

 


 

   Evangelio de nuestro Señor Jesucristo

según san Mateo

25, 1-13

 

Jesús dijo a sus discípulos esta parábola:

El Reino de los Cielos será semejante a diez jóvenes que fueron con sus lámparas al encuentro del esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco, prudentes.

Las necias tomaron sus lámparas, pero sin proveerse de aceite, mientras que las prudentes tomaron sus lámparas y también llenaron de aceite sus frascos.

Como el esposo se hacía esperar, les entró sueño a todas y se quedaron dormidas. Pero a medianoche se oyó un grito: «Ya viene el esposo, salgan a su encuentro».

Entonces las jóvenes se despertaron y prepararon sus lámparas. Las necias dijeron a las prudentes: «¿Podrían damos un poco de aceite, porque nuestras lámparas se apagan?» Pero éstas les respondieron: «No va a alcanzar para todas. Es mejor que vayan a comprarlo al mercado».

Mientras tanto, llegó el esposo: las que estaban preparadas entraron con él en la sala nupcial y se cerró la puerta.

Después llegaron las otras jóvenes y dijeron: «Señor, Señor, ábrenos», pero él respondió: «Les aseguro que no las conozco».

Estén prevenidos, porque no saben el día ni la hora.

 

Palabra del Señor.



"En cualquier momento; en cualquier lugar"

Esta conocida parábola nos habla de la necesidad de estar siempre preparados para la venida del Señor. Y no pensemos en el último día, pensemos en el aquí y el ahora, porque Dios viene a nuestras vidas de muy diferentes maneras y debemos estar preparados para recibirle: en momentos de angustia, en momentos de alegría, en la necesidad de un hermano, en el trabajo cotidiano, en medio de nuestra gente... siempre debemos estar disponibles y preparados.

Igual que un examen difícil no se aprueba estudiando solamente el día anterior, sino con constancia, así nosotros debemos estar preparando nuestro encuentro con el Señor todos los días a base de oración y frecuentando los Sacramentos.

Jesús nos advierte que no tenemos nada ganado. Contamos con la misericordia del Padre pero nosotros debemos poner de nuestra parte y no relajarnos. Al igual que las doncellas prudentes llevan una provisión de aceite, porque no saben cuando llegará el Esposo y por lo tanto las lámparas se pueden apagar, nosotros debemos llevar las alforjas siempre llenas en nuestro caminar por la vida.

De poco nos puede servir salir corriendo en el último momento, puede que ya sea tarde. Por eso insisto mucho en la necesidad de leer las Escrituras de manera cotidiana, de rezar el Rosario de forma habitual, de practicar la Caridad con el prójimo, de acudir al Sagrario para encontrarnos con Cristo: ese es nuestro aceite, ese es el combustible que hará que nuestra lámpara no se apague.

Cuando llegue el Esposo, el Señor, que nos encuentre alegres y preparados para acompañarle hoy y siempre.

D. Luis Maldonado Fernández de Tejada, OP

D. Luis Maldonado Fernández de Tejada, OP
Fraternidad Laical de Santo Domingo, de Almagro

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