Evangelio cotidiano / Semana 24ª del tiempo Ordinario
Evangelio según san Lucas 8, 1-3
En aquel tiempo, Jesús iba caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo, proclamando y anunciando la Buena Noticia del Reino de Dios, acompañado por los Doce, y por algunas mujeres, que habían sido curadas de espíritus malos y de enfermedades: María la Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, un administrador de Herodes; Susana y otras muchas que les servían con sus bienes.
Palabra del Señor.
“Recorría predicando y anunciando”
1. Jesús anunciando el Reino de Dios:
El texto comienza mostrando a Jesús viajando "de ciudad en ciudad y de aldea en aldea, predicando y anunciando la buena noticia del Reino de Dios". Aquí vemos a Jesús totalmente entregado a su misión. Su compromiso con la proclamación del Reino nos invita a reflexionar sobre nuestra disposición para llevar la buena noticia a los demás. Este Reino es un mensaje de salvación, justicia y amor, y Jesús lo comunica a todos sin distinción, sin quedarse en un solo lugar.
Reflexión: ¿Cómo estamos nosotros compartiendo el mensaje del Evangelio en nuestra vida cotidiana? Este pasaje nos motiva a preguntarnos si realmente vivimos como mensajeros del Reino de Dios en nuestras palabras, acciones y actitudes.
2. El acompañamiento de los discípulos:
Se menciona que los doce apóstoles acompañaban a Jesús. Esto subraya la importancia del discipulado. Los apóstoles seguían a Jesús, aprendiendo de su enseñanza y su ejemplo de vida. Ellos no solo escuchaban, sino que caminaban con Él, compartiendo su misión.
Reflexión: El llamado al discipulado implica estar cerca de Jesús, acompañarlo en su misión, aprender de Él y estar disponibles para seguirlo en cualquier situación. ¿Qué tan comprometidos estamos en ser verdaderos discípulos, dispuestos a caminar junto a Jesús y aprender de Él día a día?
3. El papel de las mujeres en el ministerio de Jesús:
Este pasaje tiene un detalle notable y, para la época, sorprendente: menciona a varias mujeres que acompañaban a Jesús y le servían con sus bienes. Se mencionan específicamente a María Magdalena, Juana, la esposa de Cusa (un funcionario de Herodes), y Susana. Estas mujeres, que habían sido curadas por Jesús, ahora lo seguían con gratitud y apoyo.
Este punto es significativo porque rompe con las normas culturales de la época, donde las mujeres generalmente no tenían un papel visible o activo en el ministerio público. Sin embargo, Jesús las incluye en su misión, mostrándonos que el Reino de Dios está abierto para todos, sin importar su género o estatus social.
Reflexión: La inclusión de las mujeres en el ministerio de Jesús nos invita a reflexionar sobre cómo acogemos y valoramos la participación de todos en la misión de la Iglesia. Jesús no hace distinciones y nos muestra que todos, hombres y mujeres, tienen un lugar importante en su obra. ¿Estamos nosotros abiertos a la diversidad y participación de todos en nuestra comunidad de fe?
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