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Mostrando entradas de marzo 8, 2026

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 18, 21-35

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    Se acercó Pedro y dijo a Jesús: «Señor, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces?»     Jesús le respondió: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.     Por eso, el Reino de los Cielos se parece a un rey que quiso arreglar las cuentas con sus servidores. Comenzada la tarea, le presentaron a uno que debía diez mil talentos. Como no podía pagar, el rey mandó que fuera vendido junto con su mujer, sus hijos y todo lo que tenía, para saldar la deuda.     El servidor se arrojó a sus pies, diciéndole: "Señor, dame un plazo y te pagaré todo".     El rey se compadeció, lo dejó ir y, además, le perdonó la deuda.     Al salir, este servidor encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, tomándolo del cuello hasta ahogarlo, le dijo: "Págame lo que me debes".     El otro se arrojó a sus pies y le suplicó: "Dame un plazo y te pagaré la deuda...

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 4, 24-30

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      Cuando Jesús llegó a Nazaret, dijo a la multitud en la sinagoga:     «Les aseguro que ningún profeta es bien recibido en su tierra. Yo les aseguro que había muchas viudas en Israel en el tiempo de Elías, cuando durante tres años y seis meses no hubo lluvia del cielo y el hambre azotó a todo el país. Sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda de Sarepta, en el país de Sidón.     También había muchos leprosos en Israel, en el tiempo del profeta Eliseo, pero ninguno de ellos fue curado, sino Naamán, el sirio».     Al oír estas palabras, todos los que estaban en la sinagoga se enfurecieron y, levantándose, lo empujaron fuera de la ciudad, hasta un lugar escarpado de la colina sobre la que se levantaba la ciudad, con intención de despeñarlo. Pero Jesús, pasando en medio de ellos, continuó su camino. Palabra del Señor. “Ningún profeta es bien recibido en su propia tierra.” En este pasaje del Evangelio vemos a Jesús re...

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 4, 5-42 / Domingo 3° de Cuaresma

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    Jesús llegó a una ciudad de Samaría llamada Sicar, cerca de las tierras que Jacob había dado a su hijo José. Allí se encuentra el pozo de Jacob. Jesús, fatigado del camino, se había sentado junto al pozo. Era la hora del mediodía.     Una mujer de Samaría fue a sacar agua, y Jesús le dijo: «Dame de beber.»     Sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar alimentos.     La samaritana le respondió: «¡Cómo! ¿Tú, que eres judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?» Los judíos, en efecto, no se trataban con los samaritanos.     Jesús le respondió:     «Si conocieras el don de Dios     y quién es el que te dice:     "Dame de beber",     tú misma se lo hubieras pedido,     y él te habría dado agua viva.»     «Señor, le dijo ella, no tienes nada para sacar el agua y el pozo es profundo. ¿De dónde sacas esa agua viva? ¿Eres acaso más grande que nuestro padre Jacob, que nos...