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SALMO RESPONSORIAL 50, 3-6a. 11. 16

R.      ¡Ten piedad, Señor porque hemos pecado! ¡Ten piedad de mí, Señor, por tu bondad, por tu gran compasión, borra mis faltas! ¡Lávame totalmente de mi culpa y purifícame de mi pecado!   R. Porque yo reconozco mis faltas y mi pecado está siempre ante mí. Contra ti, contra ti solo pequé e hice lo que es malo a tus ojos.   R. Aparta tu vista de mis pecados y borra todas mis culpas. ¡Líbrame de la muerte, Dios, salvador mío, y mi lengua anunciará tu justicia!   R.

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 5, 43-48

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Jesús dijo a sus discípulos: Ustedes han oído que se dijo: "Amarás a tu prójimo" y odiarás a tu enemigo. Pero Yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores: así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque Él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos. Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No   hacen lo mismo los publicanos? Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No   hacen lo mismo los paganos? Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo. Palabra del Señor. ¿Qué me quieres decir, Señor? ¿Cómo puedo hacer realidad este evangelio en mi vida? El Evangelio de hoy es tan fácil de entender como difícil de vivir. Pero es posible hacerlo realidad si lo pedimos insistentemente en la oración y nos empeñamos cada día en cumplirlo. Pedimos perdón por nuestros pecados contra el amor y la paz. Damos gracia...

Lecturas del día

Lectura del primer libro de los Reyes.21, 1-19 Nabot, el izreelita, tenía una viña en Izreel, al lado del palacio de Ajab, rey de Samaría. Ajab dijo a Nabot: “Dame tu viña para hacerme una huerta, ya que está justo al lado de mi casa. Yo te daré a cambio una viña mejor o, si prefieres, te pagaré su valor en dinero”. Pero Nabot respondió a Ajab: “¡El Señor me libre de cederte la herencia de mis padres!”. Ajab se fue a su casa malhumorado y muy irritado por lo que le había dicho Nabot, el izreelita: “No te daré la herencia de mis padres”. Se tiró en su lecho, dio vuelta la cara y no quiso probar bocado. Entonces fue a verlo su esposa Jezabel y le preguntó: “¿Por qué estás tan malhumorado y no comes nada?”. Él le dijo: “Porque le hablé a Nabot, el izreelita, y le propuse: ‘Véndeme tu viña o, si quieres, te daré otra a cambio’. Pero él respondió: ‘No te daré mi viña’”. Su esposa Jezabel le dijo: “¿Así ejerces tú la realeza sobre Israel? ¡Levántate, come y alégrate! ¡Yo te daré la viña...

Salmo Responsorial 5, 2-3. 5-7

R.  ¡Atiende a mis gemidos, Señor! Señor, escucha mis palabras, atiende a mis gemidos; oye mi clamor, mi Rey y mi Dios.  R. Tú no eres un Dios que ama la maldad; ningún impío será tu huésped, ni los orgullosos podrán resistir delante de tu mirada.  R. Tú detestas a los que hacen el mal y destruyes a los mentirosos. ¡Al hombre sanguinario y traicionero lo abomina el Señor!  R.

Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 38-42

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Jesús dijo a sus discípulos: Ustedes han oído que se dijo: “Ojo por ojo y diente por diente”. Pero yo les digo que no hagan frente al que les hace mal: al contrario, si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, preséntale también la otra. Al que quiere hacerte un juicio para quitarte la túnica, déjale también el manto; y si te exige que lo acompañes un kilómetro, camina dos con él. Da al que te pide, y no le vuelvas la espalda al que quiere pedirte algo prestado. Palabra del Señor "La ley del talión postula “ojo por ojo y diente por diente”. En su origen, surgió como un freno a la venganza desmedida. Jesús, al radicalizar la ley, exige mucho más: pide directamente deponer la venganza. Esta magnanimidad sólo será posible si nos reconocemos como hijos del Padre celestial. Y es la única actitud que puede frenar la espiral de violencia."

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DOMINGO 11° DEL TIEMPO ORDINARIO

Exaltó al árbol humillado Lectura de la profecía de Ezequiel 17, 22-24 Así habla el Señor: Yo tomaré la copa de un gran cedro,       cortaré un brote de la más alta de sus ramas, y lo plantaré en una montaña muy elevada:       lo plantaré en la montaña más alta de Israel. Él echará ramas y producirá frutos,       y se convertirá en  un magnífico cedro. Pájaros de todas clases anidarán en él,       habitarán a la sombra de sus ramas. Y todos los árboles del campo sabran que Yo, el Señor,       humillo al árbol elevado y exalto al árbol humillado, hago secar al árbol verde y reverdecer al árbol seco.       Yo, el Señor, lo he dicho y lo haré. Palabra de Dios. Es el profeta Ezequiel, que se dirige al pueblo de Israel cautivo en Babilonia por sus muchas infidelidades, el que nos llama hoy a...