Salmo 103(102),1-2.11-12.19-20ab.


Bendice al Señor, alma mía, 
que todo mi ser bendiga a su santo Nombre;
bendice al Señor, alma mía, 
y nunca olvides sus beneficios.

Cuanto se alza el cielo sobre la tierra, 
así de inmenso es su amor por los que lo temen;
cuanto dista el oriente del occidente, 
así aparta de nosotros nuestros pecados.

El Señor puso su trono en el cielo, 
y su realeza gobierna el universo.
¡Bendigan al Señor, todos sus ángeles,
los fuertes guerreros que cumplen sus órdenes!

Comentarios

Entradas populares de este blog

Cosas que no debes hacer en Misa y tal vez no lo sabías…