Lecturas del día

Lectura de la profecía de Zacarías
2, 14-17

Grita de júbilo y alégrate, hija de Sión:
porque Yo vengo a habitar en medio de ti
-oráculo del Señor-.
Aquel día, muchas naciones se unirán al Señor:
ellas serán un pueblo para Él
y habitarán en medio de ti.
¡Así sabrás que me ha enviado a ti el Señor de los ejércitos!
El Señor tendrá a Judá como herencia,
como su parte en la Tierra santa,
y elegirá de nuevo a Jerusalén.
¡Que callen todos los hombres delante del Señor,
porque Él surge de su santa Morada!

Palabra de Dios.


¿Qué canta y a quién el profeta Zacarías, en el siglo VI antes de Cristo? Canta, de entrada, la gloria de la ciudad de Jerusalén cuyo templo se preocupa en restaurar. Él se imagina que, bajo la mano protectora de Yhavé, los israelitas y otros pueblos se llenarán de júbilo al poder celebrar nuevamente días de culto y fiesta. Para ello se prepara la que es amada y mimada de Yhavé, la ciudad de Jerusalén.  Nosotros, por similitud con la alegría de la Ciudad, cuando celebramos la fiesta de María, Madre de Dios, bajo cualquier advocación, cantamos salmos de júbilo y alabanza porque, en nuestra historia, una mujer, tomada de entre nosotros, se engalanó para recibir el gran misterio de la Encarnación del Hijo de Dios. El Carmelo que se cubre de flores el símbolo de esa realidad. María es la gloria de la humanidad. Sólo ella es Madre de Dios.





SALMO RESPONSORIAL                                           Lc 1, 46-55

R.    ¡El Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas!

Mi alma canta la grandeza del Señor,
y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador,
porque El miró con bondad la pequeñez de su servidora.
En adelante todas las generaciones me llamarán feliz. R.

Porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas:
¡su Nombre es santo!
Su misericordia se extiende de generación en generación
sobre aquellos que lo temen. R.

Desplegó la fuerza de su brazo,
dispersó a los soberbios de corazón
Derribó a los poderosos de su trono
y elevó a los humildes.
Colmó de bienes a los hambrientos
y despidió a los ricos con las manos vacías. R.

Socorrió a Israel, su servidor,
acordándose de su misericordia,
como lo había prometido a nuestros padres,
en favor de Abraham y de su descendencia para siempre. R.



 Evangelio de nuestro Señor Jesucristo
según san Mateo
12, 46-50


Jesús estaba hablando a la multitud, cuando su madre y sus hermanos, que estaban afuera, trataban de hablar con Él. Alguien le dijo: «Tu madre y tus hermanos están ahí afuera y quieren hablarte».
Jesús le respondió: «¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?» Y señalando con la mano a sus discípulos, agregó: «Éstos son mi madre y mis hermanos. Porque todo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre».

Palabra del Señor.


¿Qué me quieres decir, Señor? ¿Cómo puedo hacer realidad este evangelio en mi vida?


Todos venimos de un mismo creador, de un mismo Padre, por eso todos permanecemos unidos a Dios a través del Cuerpo de Cristo. ¿Me doy cuenta que todos venimos por el mismo camino y del mismo Padre que es Dios y eso nos identifica como hijos del mismo Dios?, ¿Qué es hacer la voluntad del Padre?, ¿Hago la voluntad del Padre o a veces si y a veces no?, ¿Qué me impide hacer la voluntad del Padre?
Siguiendo el mensaje de este texto, ¿Cuál es tu meditación, tu reflexión personal?
Oración, ¿Qué le decimos a Dios?

Dios Padre, gracias por darme a mis hermanos, por permitirme disfrutarlos y convivir con ellos en mi casa, en la comunidad, en el trabajo, en la escuela, en el deporte, donde quiera que sea, y porque ellos también disfrutan de mi presencia y juntos somos tu rostro, tu Cuerpo, así mismo quiero cumplir con tu voluntad y hacer lo que tu me pides, hay veces que no estoy atento o dudo, te pido me ayudes a entender mejor tus llamados, tus planes y así poder cumplir contigo, mi Señor.
Siguiendo el mensaje de este texto, ¿Cuál es tu oración personal?
Cada uno pone sus intenciones.
Amén.

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