Lecturas del día

Lectura de la profecía de Miqueas
2, 1-5

¡Ay de los que proyectan iniquidades
y traman el mal durante la noche!
Al despuntar el día, lo realizan,
porque tienen el poder en su mano.
Codician campos y los arrebatan,
casas, y se apoderan de ellas;
oprimen al dueño y a su casa,
al propietario y a su herencia.

Por eso, así habla el Señor:
Yo proyecto contra esta gente una desgracia tal
que ustedes no podrán apartar el cuello,
ni andar con la cabeza erguida,
porque será un tiempo de desgracia.
Aquel día, se proferirá contra ustedes una sátira
y se entonará esta lamentación:
«Hemos sido completamente devastados;
¡lo que le corresponde a mi pueblo
se lo entregan a otros!

¿Cómo me lo quitan a mí,
y distribuyen nuestros campos
entre los que nos llevan cautivos?»
Por eso, no tendrás a nadie
que arroje la cuerda para medirte un lote,
en la asamblea del Señor.

Palabra de Dios.



Miqueas se enfrenta con los poderosos de su época y denuncia con valentía sus despropósitos: las maldades que meditan en la noche en las horas de las tinieblas y al amanecer las cumplen, porque tienen el poder y abusan de él. No sólo en el tiempo de Miqueas, sino también en nuestro tiempo actual, sigue habiendo estas maldades porque sigue habiendo poder. Todo poder llama a la codicia, a las iniquidades, roban siempre que pueden, oprimen a los demás, sólo piensan en sí mismos. Estos abusos de los poderosos son las causas de las crisis que pasan muchos países mientras los poderosos viven a lo ancho. Podemos recitar las palabras de nuestro querido San Juan Pablo II en la encíclica de «Sollicitudo rei socialis», de 1987. O las voces proféticas de tantos misioneros, cristianos o simplemente personas honradas, en muchas partes del mundo. Pero Dios nos dice por medio del profeta que nada queda sin castigo y que nadie escapa de su mano.


SALMO RESPONSORIAL                      9, 1-4b. 7-8b. 14

R.    ¡No te olvides de tus pobres, Señor!

¿Por qué te quedas lejos, Señor,
y te ocultas en los momentos de peligro?
El pobre se consume por la soberbia del malvado
y queda envuelto en las intrigas tramadas contra él. R.

Porque el malvado se jacta de su ambición,
el codicioso blasfema y menosprecia al Señor;
el impío exclama en el colmo de su arrogancia:
«No hay ningún Dios que me pida cuenta». R.

Su boca está llena de maldiciones,
de engaños y de violencias;
detrás de sus palabras hay malicia y opresión;
se pone al acecho en los poblados
y mata al inocente en lugares ocultos. R.

Pero Tú lo estás viendo:
Tú consideras los trabajos y el dolor,
para tomarlos en tus propias manos.
El débil se encomienda a ti;
Tú eres el protector del huérfano. R.





   Evangelio de nuestro Señor Jesucristo
según san Mateo
12, 14-21


Los fariseos se confabularon para buscar la forma de acabar con Jesús.
Al enterarse de esto, Jesús se alejó de allí. Grandes multitudes lo siguieron, y los sanó a todos. Pero Él les ordenó severamente que no lo dieran a conocer, para que se cumpliera lo anunciado por el profeta Isaías:
"Éste es mi servidor, a quien elegí,
mi muy querido, en quien tengo puesta mi predilección.
Derramaré mi Espíritu sobre Él
y anunciará la justicia a las naciones.
No discutirá ni gritará,
y nadie oirá su voz en las plazas.
No quebrará la caña doblada
y no apagará la mecha humeante,
hasta que haga triunfar la justicia;
y las naciones, pondrán la esperanza en su Nombre".


Palabra del Señor.


¿Qué me quieres decir, Señor? ¿Cómo puedo hacer realidad este evangelio en mi vida? 

Jesús es el Siervo, que hace la voluntad del Padre, el Elegido para llevar la salvación de Dios a toda la humanidad, el Amado con un amor de predilección. Imagina por un momento cómo es la relación de Jesús con su Padre, imagina el amor que siente el Padre por su Hijo y el Padre por el Hijo. Pues bien, Dios Padre te ama a ti de la misma manera.
¿Qué le dices a Dios?

El estilo de Jesús lo describe siglos antes el profeta Isaías:
- No porfiará, no gritará, no voceará por las calles. Es el hombre del amor discreto, casi escondido. No obligará a nadie a seguir su palabra. Su arma fundamental es la misericordia, nunca la violencia.
- La caña cascada no la quebrará, el pábilo vacilante no lo apagará. Ha venido más bien a fortalecer a los débiles, a alimentar a los hambrientos con su propio cuerpo... Cuenta con los que no cuentan para nadie.
- No se cansará hasta que el derecho reine en la humanidad, hasta que la justicia brille en lo más alto.
- Ha venido para levantar las esperanzas derrotas, para ser esperanza del mundo.

“Gracias Señor por tratarme siempre con ternura,
 porque respetas y ensanchas mi libertad,
 por contar con mi vida, pobre y a veces casi apagada,
 Dame la fuerza de tu Espíritu
 para luchar contigo por la justicia
 y levantar la esperanza del mundo”


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