Los cinco minutos del Espíritu Santo
11 de junio

La vanidad y el orgullo son causa de muchas tristezas y alejan la alegría del Espíritu Santo. Por eso, cuando vemos que el orgullo quiere apoderarse de nuestro interior, es bueno que nos detengamos a preguntarnos con sinceridad: "¿Es tan importante que me alaben o me critiquen? ¿Acaso soy el centro del universo?" |
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