Lectura de la carta de Santiago 5, 1-6



Ustedes, los ricos, lloren y giman por las desgracias que les va a sobrevenir. Porque sus riquezas se han echado a perder y sus vestidos están roídos por la polilla. Su oro y su plata se han herrumbrado, y esa herrumbre dará testimonio contra ustedes y devorará sus cuerpos como un fuego.
¡Ustedes han amontonado riquezas, ahora que es el tiempo final! Sepan que el salario que han retenido a los que trabajaron en sus campos está clamando, y el clamor de los cosechadores ha llegado a los oídos del Señor del universo.
Ustedes llevaron en este mundo una vida de lujo y de placer y se han cebado a sí mismos para el día de la matanza. Han condenado y han matado al justo, sin que él les opusiera resistencia.

Palabra de Dios.



Nos encontramos con una pagina de acentos proféticos, que denuncia con energía los abusos de la vida social y económica. Las encíclicas de los papas, las declaraciones episcopales, repiten esos temas en nuestro tiempo. No hay derecho a taparse los oídos ante estas palabras ásperas y verdaderamente duras. Pero, ¡cuidado! Una vez más no hay que cargar esto a la espalda de los demás: cada uno de nosotros es un hombre más o menos rico, en relación con otros…

P. Juan R. Celeiro

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