Lecturas del día/ Martes 5 de junio

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pedro 3,12-15a.17-18

Hermanos: ¡Qué santa y piadosa debe ser la conducta de ustedes, esperando y acelerando la venida del Día del Señor! Entonces se consumirán los cielos y los elementos quedarán fundidos por el fuego. Pero nosotros, de acuerdo con la promesa del Señor, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva donde habitará la justicia. Por eso, queridos hermanos, mientras esperan esto, procuren vivir de tal manera que él los encuentre en paz, sin mancha ni reproche. Tengan en cuenta que la paciencia del Señor es para nuestra salvación. Hermanos míos, ustedes están prevenidos. Manténganse en guardia, no sea que, arrastrados por el extravío de los que hacen el mal, pierdan su firmeza. Crezcan en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. ¡A él sea la gloria, ahora y en la eternidad!

Palabra de Dios.
En la primitiva comunidad cristiana, se esperaba la pronta venida de Jesús con poder y majestad atribuyendo esa tardanza a la espera misericordiosa de Dios. Dios espera con el fin de que todos lleguen al conocimiento de Cristo y vivan de acuerdo a sus enseñanzas. Pedro en esta carta pide que esperemos con paciencia, procurando, con nuestra fidelidad, la aceleración de esta venida, ya que, confiados en la promesa del Señor, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva donde habite la justicia. Nos exhorta a vivir este tiempo de espera en paz y fidelidad, con paciencia, recordándonos que la paciencia de Dios es nuestra salvación. Debemos estar vigilantes para no caer en el error, creciendo en la gracia y el conocimiento de Jesucristo, esperando la parusía, la vuelta gloriosa del Señor. Que el Espíritu del Señor que sigue actuando en nosotros, nos impulse a vivir esta esperanza con alegría, serenidad y paz.
P. Juan R. Celeiro


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